Al filo de la medianoche falleció en la residencia geriátrica Gijón Roga de Luque, uno de los más queridos miembros de la familia del periodismo deportivo: Marciano Moreira, conocido en el ambiente de la comunicación y en el ámbito deportivo como Mario Belén Moreira.
Hace más de un año, quedó internado hasta la hora de su deceso, tras una prolongada y penosa afección del mal de Alzheimer, en el establecimiento que aloja a personas de la tercera edad que carecen de la posibilidad de albergue al no tener familiares que se ocupen de los mismos.
Mario recibió en este lugar no solo el techo, la alimentación y el cuidado médico que precisaba, sino la plusvalía del afecto y desvelos de abnegadas enfermeras que lo atendieron con el más alto grado de profesionalismo y a la vez de las más apreciadas virtudes humanitarias.
Muy joven, se identificó con Radio Ñanduti, cuyo local de la calle Antequera frecuentaba como un gran amante de la radio. El director propietario de la radio Humberto Rubin, fue el primero que le dio la más grata de las acogidas. Y pronto con su gran espiritu servicial, sumado a su bondad y honestidad a carta cabal, ganó la confianza y la simpatía de todos los trabajadores del medio e incluso de otras organizaciones colegas.
A fines de la década de los setenta, siendo el deporte su gran pasión, se integró a Corporación Deportiva Fenix a la que prestó servicio en coberturas de las más olvidadas disciplinas, a las que seguía sin importar sacrificio alguno, hasta que el avance del mal que debió soportar en los ultimos tiempos, le alejó del micrófono.
La ola de cariño que generó así se extendió a atletas practicantes, entrenadores, dirigentes y aficionados a estos deportes.
Llegó incluso a integrar algunas delegaciones que compitieron en Argentina, Brasil y Chile.
Amigo fiel y desinteresado, siempre estuvo al lado de quienes necesitan una ayuda y acompañó a uno de sus idolos periodisticos que conoció en Ñanduti, Alejandro Ortíz Aquino (Chiclet's) hasta sus ultimas horas.
Dios le devolvió con creces, ese servicio altruista con las atenciones que en sus ultimos meses de vida requirió y que le brindaron verdaderos angeles custodios que fueron sus asistentes de Gijón Roga hasta adonde atrajo las visitas de colegas que ayudaron a que pueda soportar la pesada carga de su subsistencia, ya imposibilitado de ganarse el sustento, con sus colaboraciones periodisticas en el diario Ultima Hora, cuyos integrantes de diferenes secciones formaron un grupo de whats app junto a otros grupos de periodistas y amigos deportistas, para darle toda la asistencia que urgía.
Era el fiel cumplidor de mandados de superiores y compañeros. Personaje pintoresco por su candidez y transparencia, fue protagonista de incontables anecdotas, como cuando alguien le pidió que lleve una factura para cobrar una publicidad en la calle Paraguarí, y fue hasta la entonces terminal de Litoral, abordó un omnibus y se fue hasta la ciudad del mismo nombre, por supuesto en un viaje inútil.
Mario nos deja el mejor de los recuerdos, de bondad, amistad, abnegación y servicio. Paz en su tumba.


