El inicio del cotejo correspondió enteramente a la propuesta del conjunto aurinegro. El Aborigen saltó al campo con una presión alta coordinada sobre la salida de los centrales franjeados, cortando los circuitos de distribución y haciéndose dueño de las pelotas divididas en la zona medular. Fruto de ese dominio territorial y de la intensidad física, Guaraní rompió el cero temprano en la etapa inicial: castigó las desatenciones en el retroceso decano para poner el 1-0 y sembrar incertidumbre en el líder del campeonato.
Sin embargo, el trámite encontró su quiebre en la madurez competitiva de Olimpia. En lugar de desesperar ante la desventaja y el empuje rival, el Franjeado absorbió el asedio, empezó a disputar la posesión y lastimó en los momentos quirúrgicos del juego. Con oficio, transiciones veloces y contundencia en los últimos metros, el equipo de Para Uno no solo emparejó las acciones, sino que dio vuelta el marcador antes del descanso con dos estocadas letales que expusieron los desacoples defensivos del Legendario en campo abierto.
La muralla charrúa y la estocada final
En el arranque de la complementaria, el Decano terminó de encarrilar el triunfo. A los 48 minutos, una infracción ingenua de Imanol Segovia dentro del área fue sancionada como penal por el juez principal. Con pulso firme desde los doce pasos, Olimpia firmó el 3-1 que obligó a Guaraní a quemar las naves.
Allí emergió la figura consagratoria de la jornada: Gastón Olveira. El arquero uruguayo, que ya había sostenido al equipo en los peores pasajes de la primera parte con intervenciones providenciales ante remates de media distancia y juego aéreo, coronó su actuación atajando un penal a los 69 minutos que pudo haber significado el 2-3 y la reacción anímica del Aborigen. Fue la quinta pena máxima detenida por el golero charrúa en lo que va de la temporada, un registro que explica en buena medida por qué la retaguardia franjeada es el pilar del certamen.
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En el tramo final, el trámite se tornó de ida y vuelta. El ingreso de Romeo Benítez le dio oxígeno y profundidad al ataque decano por las bandas, mientras que Guaraní buscó acortar distancias a través del pie de Jorge Recalde y Fernando Fernández, chocando una y otra vez contra el orden de dos líneas de cuatro sumamente compactas dispuestas en el fondo franjeado.
¿Qué necesita Olimpia para consagrarse bicampeón?
Con esta victoria en condición de visitante —en el marco de la descentralización del fútbol paraguayo que lleva los grandes partidos al interior—, los dirigidos por el cuerpo técnico suman tres puntos vitales que estiran la diferencia en la parte alta de la tabla del Torneo Clausura.
A falta de pocas fechas para el cierre del campeonato, el Decano depende exclusivamente de sí mismo para coronar la temporada con una nueva estrella y asegurar el ansiado bicampeonato. La próxima jornada será crucial para definir si el título se anticipa.


