El clásico argentino también estuvo candente

Boca Juniors venció 1-0 a River Plate con gol de Lautaro Di Lollo, pero el Superclásico quedó marcado por dos expulsiones, reclamos y un final cargado de tensión en el campo.

| Por Hugo Gonzalez
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Thiago Almada (River Plate) y Milton Delgado (Boca Juniors) en plena disputa por la pelota.

El Superclásico argentino terminó con festejo de Boca y una tormenta de reclamos en River. El equipo xeneize derrotó 1-0 a su eterno rival, logró su tercer triunfo consecutivo en el duelo más esperado del país y dejó al Millonario golpeado por dos expulsiones que encendieron la polémica.

La historia se torció temprano para River. A los nueve minutos, Lucas Martínez Quarta derribó a Miguel Merentiel cuando el delantero se encaminaba hacia el arco. El árbitro Nicolás Ramírez revisó la acción en el VAR y expulsó al defensor. River quedó con diez hombres cuando todavía restaba casi todo el partido.

Boca tardó en transformar la superioridad numérica en peligro. Pero a los 26 minutos encontró la ventaja desde una pelota parada: tras un córner, Lautaro Di Lollo ganó en el área y conectó de cabeza para marcar el único tanto. El Xeneize se fue al descanso arriba y con el escenario a favor.

En la segunda parte, el local tuvo espacios para ampliar la diferencia, aunque no logró liquidar el encuentro. River buscó mantenerse en partido, pero sufrió otro golpe a los 78 minutos: Gonzalo Montiel recibió la roja directa y dejó a su equipo con nueve futbolistas. La decisión elevó la tensión y aumentó los reclamos del conjunto millonario contra el arbitraje.

Boca celebró un triunfo de enorme impacto ante su adversario histórico. River, en cambio, se marchó con una derrota dolorosa, dos expulsados y una preocupación deportiva: complicó su camino hacia la próxima CONMEBOL Libertadores y quedó obligado a pelear el Clausura para alcanzar el objetivo continental.

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