¿Ávalos en deuda? ¿O su trabajo no se mide solamente por los goles?

Gabriel Ávalos lleva cinco partidos y 377 minutos con Olimpia en el Clausura. Solo marcó una vez, de penal ante San Lorenzo, pero reducir su aporte a esa estadística sería desconocer todo lo que aporta un centrodelantero cuando el gol todavía le da la espalda.

| Por Rodrigo Raúl López Riquelme
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Ávalos en una de las labores que realiza hasta que empiecen a llegar los goles, aguantar el balón y pelear con los defensores.

Hay un vicio demasiado grande en el fútbol: mirar al delantero y preguntarle solamente cuántos goles hizo. Y si la respuesta es uno, rápidamente aparecen las dudas. ¿Está para Olimpia? ¿Es el goleador que necesita el equipo? ¿Por qué no convierte?

Pero un centrodelantero también juega cuando no hace goles. Y Gabriel Ávalos, por ahora, está jugando.

El paraguayo llegó al Decano con la etiqueta lógica de quien debe marcar diferencias en el área. Un nueve mundialista y que fue goleador en la liga argentina. Esa mochila existe y no hay que esconderla. Cinco partidos después, apenas tiene un gol, convertido de penal frente a Sportivo San Lorenzo, en una victoria 3-0.

El problema es que la estadística no cuenta todo.

Ávalos pelea. Choca con los centrales. Va al cuerpo. Intenta ganar por arriba. Aguanta la pelota cuando recibe de espaldas y, muchas veces, hace ese trabajo incómodo que permite que los volantes y extremos puedan llegar de frente. También arrastra marcas y genera espacios que otros aprovechan.

Contra San Lorenzo, por ejemplo, antes de convertir tuvo una situación clara de cabeza que el arquero Wilson Quiñónez logró contener. No fue un delantero desaparecido del partido. Fue un delantero buscando su momento.

Y quizás eso sea lo que hoy le está faltando, ese momento.

Porque Ávalos está llegando, está compitiendo y está haciendo muchas de las cosas que se le pueden pedir a un nueve. Lo que todavía no aparece con frecuencia es el último toque, esa definición que transforma todo el trabajo anterior en una celebración.

Eso también es fútbol. Hay delanteros que durante una racha convierten casi cualquier pelota que les cae cerca. Y hay otros momentos en los que el arco parece achicarse, el arquero siempre está bien ubicado o la pelota termina pasando apenas al costado.

No parece justo juzgar a Ávalos únicamente por eso. Más teniendo en cuenta que en partidos donde Ávalos fue titular, Olimpia goleó y gustó (3-0 ante Luqueño y San Lorenzo) con chances, incluso, de ampliar esas diferencias.

Claro que Olimpia necesita sus goles. Nadie puede discutirlo. Un delantero vive de convertir y, tarde o temprano, tendrá que responder con números. Pero mientras ese momento llega, tampoco hay que perder de vista al futbolista que trabaja para el equipo.

Quizás el gol que tanto se está buscando no sea una cuestión de calidad, sino de tiempo y de confianza.

Ávalos ya demostró durante su carrera que sabe hacer goles. En Olimpia, por ahora, está pagando la espera. Y mientras tanto, sigue haciendo algo que también necesita cualquier equipo: jugar para sus compañeros.

El día que el gol vuelva a acompañar todo eso, probablemente la discusión cambie bastante rápido.

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