Desde que llegó de su Buenos Aires natal en 1976 a su patria del corazón que lo cobijó, vivió medio siglo más en el Paraguay donde ejerció con solvencia y alto grado de responsabilidad las funciones de periodista deportivo, poniéndose la camiseta de Corporación Deportiva Fénix en la que cumplió una reconocida misión informativa polideportiva, destacándose como comentarista y estadígrafo, sin sacársela nunca más, así como la azul y oro de sus afectos deportivos que lucía como hincha incondicional de Boca Juniors.
Realizó asimismo valiosos trabajos de investigación y aparte de las funciones de corrector con las que ingresó al mundo del periodismo escrito, su versátil pluma aportó su depurada redacción a distintos diarios entre ellos La Tribuna, Hoy, La Nación y Cinco Días entre otras publicaciones.
Forjó junto a su inseparable compañera doña Eulogia Vazquez Miranda, quien le antecedió en el viaje hacia la eternidad, una hermosa familia. Fue padre de dos hijos, Berta, ya fallecida y Ricardo, quien heredó su profesión de comunicador siendo hoy integrante de la gran familia de V. Media en Unicanal y el Trece, después de haber recorrido otros medios y organizaciones, empezando por Video Motor y Motores y Cía al lado de Beto Rodríguez, La Nación, radio Montecarlo, Canal 100, Telefuturo, Teledeportes y Tigosports.
Le sobreviven también cinco nietos (Ingrid Natalia Macarena Prette, Aaron Nicolas Goldenberg Avalos, Joseph Aritelmo Goldenberg Delfino, Iván Alexander Goldenberg Avalos y Lucia Aylen Goldenberg Avalos y tres bisnietos (Camila Aracely Goldenberg Sosa, Hannah Goldenberg Castellani y James Goldenberg Bareiro).
Sus restos son velados en Jardín de la Paz de Fernando de la Mora (Ruta Mariscal Estigarribia y Boqueron) y conforme a su voluntad, serán cremados este martes después de mediodía.
Con Natalio se va un ejemplar ya inédito del arquetipo de un profesional íntegro y capaz. A sus deudos nuestras condolencias y votos de cristiana resignación.


