Por: Beto Rodríguez.
Fue un sábado de esos que separan al piloto veloz del que sabe correr. Oliver Solberg recibió cuatro golpes de Sébastien Ogier, pero jamás entregó el mando. Y cuando llegó María las Cruces 2, el sueco marcó un 16:26,6 y firmó el scratch. Terminó la etapa en 2:17:09,5, con 19,1 segundos sobre Elfyn Evans.
Ogier hizo una demostración. Ganó Pelún y Lota por la mañana y repitió la faena por la tarde: cuatro victorias en seis especiales. Antes de la PE12 estaba a sólo tres décimas de Evans. Allí volvió a volar con 16:31,3, pero el galés sacó provecho de sus neumáticos más frescos, marcó 16:30,3 y salvó el segundo lugar por apenas 1,3 segundos. Ogier quedó tercero, a 20,4 de Solberg. Nada está resuelto.
Adrien Fourmaux buscó algo diferente con tres cubiertas blandas en el último tramo. La apuesta no funcionó sobre el ripio muy abrasivo y ya barrido: perdió 12,9 con Solberg, llegó con daños en el frente del Hyundai y cerró cuarto, a 31,1. Pajari marcha quinto a 1:15,5; Lappi, sexto a 4:10,1, y McErlean, séptimo a 5:08,2. Neuville, en cambio, quedó fuera del sábado después de volcar en Pelún 1.
Solberg ganó menos tramos que Ogier, pero leyó mejor la jornada: administró las cubiertas, no se desordenó bajo presión y fue el más rápido justamente en las dos pasadas de 28,31 kilómetros. Eso también es correr.
En WRC2, Yohan Rossel colocó al Lancia octavo en la general y construyó 58,0 segundos de ventaja sobre Robert Virves. El domingo quedan 54,80 kilómetros. La carrera está abierta.


