El equipo dirigido por Roberto Nanni tuvo que batallar bastante para quedarse con los tres puntos ante un conjunto rayadito que, pese a la derrota, hizo méritos suficientes como para aspirar a una mejor suerte.
Cuando el partido ya se encaminaba hacia el pitazo final, apareció el único tanto de la jornada. Cristhian Ocampos se encargó de ejecutar con precisión el penal, luego de la intervención del VAR, que detectó una mano del defensor Luis Cáceres sobre la línea de sentencia de su arco, tras un remate de un jugador de Ameliano.
El cuadro de Pablo Fornasari continúa sin encontrar la fórmula para conseguir una victoria, aunque esta vez volvió a dejar una imagen combativa y competitiva. San Lorenzo fue un hueso duro de roer para los amelianos y, por momentos, estuvo muy cerca de llevarse algo más del estadio Arsenio Erico.
El compromiso fue vibrante de principio a fin, con mucha intensidad, permanente ida y vuelta y situaciones de peligro frente a ambas porterías. En ese contexto, los arqueros Ángel Sánchez, del conjunto local, y Wilson Quiñónez, de la visita, tuvieron una jornada de mucho trabajo. Este último, principalmente, fue determinante para que el resultado no sea abultado.
Finalmente, el conjunto de la ciudad de Villeta encontró el premio sobre el cierre y celebró tres puntos que le permiten acercarse a los puestos de privilegio. En contrapartida, el panorama se vuelve cada vez más complicado para el Santo, que sigue sin levantar cabeza y queda prácticamente condenado en la lucha por la permanencia, con el promedio como una amenaza cada vez más cercana.


