Profanaron el panteón de Carlos Alberto Gómez

Familiares del colega considerado el mejor relator futbolístico de todos los tiempos, comunicaron que el panteón donde descansas sus restos fue saqueado en los últimos días.

| Por La Tribuna
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Carlos Alberto Gómez falleció el 1 de setiembre de 1987 a consecuencia de un aneurisma. Su tumba, ubicada en el Cementerio de la Recoleta, fue profanada en los últimos días.

El panteón familiar de Carlos Alberto Gómez, una de las voces más recordadas y admiradas de la historia del periodismo deportivo paraguayo, fue saqueado y profanado en el Cementerio de la Recoleta. Según relataron familiares del desaparecido relator, los responsables se llevaron todo cuanto encontraron y hasta destruyeron un monolito ubicado en la parte exterior del mausoleo, aparentemente en busca de objetos de valor.

La indignación y el dolor se mezclan entre los familiares de Gómez ante un hecho que no solamente representa un acto vandálico, sino también una agresión contra la memoria de quien fuera considerado por generaciones como el mejor relator de fútbol de todos los tiempos en Paraguay.

De acuerdo con el relato familiar, los desconocidos ingresaron al panteón y lo saquearon completamente. La búsqueda de eventuales objetos de valor llegó incluso hasta el exterior de la construcción, donde fue destruido el monolito que se encontraba en la entrada.

Una voz que quedó para siempre

Carlos Alberto Gómez Franco fue mucho más que un relator. Fue un fenómeno de la radiofonía paraguaya. Inició su carrera siendo muy joven y llegó a trabajar junto a maestros como Ovidio Javier Talavera, antes de formar una inolvidable dupla con Julio del Puerto en Radio Primero de Marzo, donde encabezó el exitoso equipo de “Deporte Total”.

Su voz, su precisión, la riqueza de sus datos y la capacidad para convertir cada partido en una experiencia única lo transformaron en una figura popular. Su carrera fue meteórica: llegó incluso a ejercer como director de Deportes de Radio Primero de Marzo y dejó una marca que, casi cuatro décadas después de su muerte, permanece intacta.

El Círculo de Periodistas Deportivos del Paraguay lo recordó como “quizá el más destacado de todos los tiempos” y puso especial énfasis en una característica que acompañó a su extraordinario talento: su calidad humana.

Ese recuerdo trasciende al periodista. Para familiares, amigos y compañeros de trabajo, Carlos era también una persona generosa, cercana y siempre dispuesta a tender una mano. Arturo Rubin, quien compartió años de trabajo con él, lo ubicó como su número uno entre los relatores y destacó que su influencia no se limitaba al micrófono: “como organizador, como director de equipo, como persona”.

Murió demasiado joven, víctima de un aneurisma, después de haber realizado su último programa de “Deporte Total”. Su partida provocó una despedida multitudinaria y dejó un vacío que nunca volvió a ser ocupado de la misma manera.

Carlos Alberto Gómez, falleció el 1 de septiembre de 1987, a los apenas 37 años, cuando se encontraba en la cumbre de una carrera que había comenzado siendo apenas un adolescente.

Hoy, la voz ya no está. Pero permanece en los archivos, en los recuerdos y en quienes aprendieron a amar el fútbol escuchándolo. Por eso, para su familia, y para todo el mundo periodístico del Paraguay el saqueo de su panteón representa mucho más que un robo: es una dolorosa profanación de la memoria de un hombre que pertenece para siempre a la historia del deporte paraguayo.

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