El fútbol paraguayo siempre nos regala capítulos donde la épica y el sufrimiento caminan de la mano. Ayer, en Barrio Obrero, La Nueva Olla fue testigo de un duelo de pura estirpe copera que exigió hasta la última gota de sudor. Cerro Porteño y Nacional protagonizaron una batalla táctica fascinante, un choque donde el libreto se rompió recién en la agonía absoluta para desatar el delirio de la marea azulgrana.
Desde el pitazo inicial, el local asumió el rol protagónico, asfixiando a una Academia que, en esos primeros compases, abusó de la famosa pelota tatá, apostando al pelotazo frontal sin mucha claridad. Sin embargo, el equipo tricolor logró equilibrar el trámite gracias al inmenso trabajo de Fabrizio Jara en la zona medular.
El partido se volvió de trámite cortado; un duelo sumamente áspero donde el Ciclón insistía buscando por las bandas y terminaba chocando una y otra vez contra la figura de un gigante Santiago Rojas, quien lucía francamente imbatible.
Pablo Vegetti, el experimentado artillero azulgrana, peleó cada balón con enorme sacrificio, pero la red se le negaba con capricho. Falló ocasiones insólitas que enmudecieron al público azulgrana.
Ante el enorme desgaste físico, el banco quemó naves sumando peso ofensivo. Y la paridad por fin se quebró a los 87 minutos, Vegetti tuvo su gran revancha y marcó el anhelado 1 a 0.
Pero faltaba un infarto más, Nacional apeló a la histórica garra guaraní y se volcó por el empate. A los 93′, un remate letal amenazó con congelar la fiesta, hasta que emergió Manuel Roffo con una tapada monumental. Cerro ganó a lo Ciclón y hoy se suma a la carrera por el campeonato.


