El duelo tenía un condimento especial, porque los puntos en juego valían mucho más que tres unidades para dos equipos comprometidos en la parte baja de la clasificación.
El partido comenzó con mucha intensidad y tuvo un momento clave a los pocos minutos. Una acción innecesaria del delantero sanlorenzano José Barrios, quien golpeó a Javier Vallejos en una disputa aérea por la pelota, terminó con su expulsión.
San Lorenzo quedó así con diez hombres, aunque lejos estuvo de bajar los brazos y siguió dando batalla ante el dueño de casa.
Rubio Ñu supo aprovechar la superioridad numérica y, a los 25 minutos, encontró la apertura. El propio Vallejos apareció en el área para conectar de cabeza un extraordinario centro de Rodrigo Rojas y establecer el 1-0 para el Albiverde.
El nuevo técnico rayadito, Pablo Fornasari, movió rápidamente sus piezas y mandó al campo de juego a Marcelo Ferreira. La apuesta le dio resultado, porque poco después de su ingreso, el atacante respondió con un estupendo gol para devolverle la paridad al encuentro.
En la segunda etapa, el partido subió todavía más de temperatura. Se jugó a todo ritmo, con mucha intensidad y marcaciones fuertes, principalmente por parte de la visita, que buscaba sostener la igualdad pese a jugar con un hombre menos.
Pero Rubio Ñu tenía otros planes. Javier Torrente acertó con el ingreso de Estiven Pérez, quien reemplazó a Páez y terminó convirtiéndose en la gran figura de la tarde. A los 61 minutos, Pérez apareció para poner nuevamente en ventaja al conjunto de Santísima Trinidad y, nueve minutos después, volvió a golpear para completar su doblete y sentenciar el 3-1.
El triunfo representa mucho más que tres puntos para Rubio Ñu. El equipo de Santísima Trinidad celebra y disfruta un resultado que alimenta su ilusión de permanencia y demuestra que dará pelea hasta el último minuto. Para San Lorenzo, en cambio, la derrota profundiza la preocupación y hace que la sombra del descenso sea cada vez más oscura.


