Puso fin a una meteórica carrera, que empezó en 1965 cuando apenas contaba con 15 años, siendo su gran mentor el inolvidable maestro Ovidio Javier Talavera, en cuyo programa “Panorama Deportivo” por Radio Nacional del Paraguay, estuvo como segundo relator hasta el traslado de su maestro a Radio Ñandutí. A partir de entonces formó dupla con otra gran referente de la crítica deportiva, Edgardo Villalba Viccini hasta 1976 cuando pasó a Radio 1º de Marzo formando el exitoso grupo de “Deporte Total” al lado de otro insigne maestro, Julio del Puerto, hasta el día de su tempranero e inesperado fallecimiento, a raíz de un aneurisma.
Miles de personas le dieron el último adiós en el velatorio en la propia sede del Defensores del Chaco primero, pasando luego por el local del Circulo de Periodistas Deportivos del Paraguay y la emisora en la que logró índices récord de audiencia y donde dos días antes relató su último partido. La escena se multiplicó en el sepelio en el Cementerio de la Recoleta.
Su recuerdo se mantiene vivo en la memoria de sus miles de admiradores y seguidores. Y ni que decir en la de sus compañeros hacia quienes mantuvo una conducta ejemplarmente fraternal y solidaria, al punto que quienes menor retribución económica recibían eran gratificados con parte de sus haberes cada fin de mes.
Era un trabajador empedernido, infatigable. Estaba en pie a las 6 de la mañana y se pasaba todo el día entregado a la tarea periodística con una dinámica asombrosa. No cerraba el ojo hasta sintonizar el último boletín informativo de la emisora a medianoche.
Fue impactante su deceso porque se produjo en el momento cumbre de una intachable y fructífera trayectoria, aplaudida y reconocida incluso allende las fronteras (radio Rivadavia de Buenos Aires, que era entonces la emisora número 1 en el rubro deportivo en el hermano país) presentó sus condolencia y dio cobertura a velatorio y sepelio con su enviado especial Carlos Menéndez.
Su pérdida a tan temprana edad, tuvo un impacto mayúsculo como ninguna partida a la eternidad antes o después pudo registrar, acercándose ya en la presente centuria, la muy lamentada pérdida de otro comunicador de raza y de perfil polideportivo como no volvió a tener el periodismo nacional: Gustavo Adolfo Kohn.
El gran Carlitos dejó un heredero, con su mismo nombre y el de su abuelo materno (Carlos Aníbal), vigente comunicador que siguió la huella de tan ilustre progenitor.
No se puede pasar por alto en las efemérides de este día, la evocación de un periodista deportivo excepcional, que parafraseando a Carlos de la Pua cuando se refirió al gran Erico, cuando nació, “se rompió el molde”.


