El Rally del Paraguay deja una huella que va mucho más allá de la carrera

La segunda edición del WRC en Paraguay fue la gran confirmación, por si había alguna duda. Nuestro país mostró su mejor cara y recibió elogios de personalidades importantes de distintas partes del mundo.

| Por Rodrigo Raúl López Riquelme
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La largada simbólica fue transmitida en vivo para más de 100 países, haciendo que el mundo hable de Paraguay.

El Rally del Paraguay llegó para quedarse, definitivamente. La edición 2026 fue aún más grande que la versión debut y expuso nuevamente lo mejor de nuestra tierra. Desde la calidez de su gente, pasando por la tremenda capacidad organizativa y llegando a lo deportivo, con la excelsa actuación de Diego Domínguez.

La competencia terminó, pero sus efectos recién comienzan a medirse, así como también la edición 2027 que, si respeta la espectacular curva ascendente, promete ser aún mejor que las dos primeras. La segunda versión mundialista dejó a Itapúa convertida durante cuatro días en un enorme centro deportivo, turístico y comercial, con miles de visitantes movilizados por los caminos de tierra roja y una exposición internacional difícil de dimensionar; mostrando que el país puede ser escenario de grandes eventos ecuménicos.

Si bien aún no existen cifras oficiales ni números concretos, todavía es muy pronto, el movimiento fue visible en toda la cadena. Hoteles, posadas, restaurantes, transporte, logística, comercios y pequeños emprendimientos trabajaron con una demanda extraordinaria. Las posadas turísticas de Itapúa, por ejemplo, reportaron ocupación del 100% durante la competencia.

Para buscar mayor precisión en esa medición, Senatur inició durante la carrera un relevamiento de datos para determinar el impacto real y, al cierre del evento, informó que ya había superado las 3.000 encuestas a visitantes nacionales y extranjeros. El ministro Javier Ramírez calificó la valoración preliminar como “sumamente positiva”.

Antes de la carrera, la organización había estimado un movimiento económico superior a los US$ 200 millones, con unos 400.000 visitantes; números altos, pero, teniendo en cuenta el fervor del año pasado y que en este hubo mucha más gente, se podrían alcanzar y superar tranquilamente.

Una vidriera que convence al mundo

Pero el valor del Rally no se mide solamente en dólares. También está en lo que los protagonistas se llevan del país y en lo que cuentan cuando regresan a su mundo.

Sami Pajari, ganador de la competencia, definió el triunfo como “increíble” y destacó el trabajo de su equipo en un rally que consideró extremadamente exigente. Oliver Solberg, quinto en la general, puso el acento en otro aspecto: habló de un “gran fin de semana” y destacó la pasión y el apoyo de los aficionados paraguayos, que terminaron “sacándole una sonrisa”.

Sumar comentarios positivos ayuda en todos los sentidos y trasciende a este deporte. De un tiempo a esta parte Paraguay se convirtió en centro de eventos de gran magnitud y mucho tiene que ver lo ocurrido el fin de semana en Itapúa. Ahora, a los confirmados World Skate Games 2026 y el Mundial Juvenil de tenis de mesa 2027, se le suma también el certamen ecuménico de remo a llevarse a cabo en 2029.

Así, de a poco, nos vamos dando cuenta que el Rally dejó algo más que un ganador y un podio. Dejó a Paraguay como el gran vencedor, mostrando a un país que puede organizar, recibir y aprovechar grandes acontecimientos deportivos; un país preparado para vivir bajo los grandes reflectores.

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