El último día de agosto en dos años diferentes marcó grandes hitos en la historia del deporte paraguayo. Primero en 1955 registró el primer y único título de un seleccionado nacional de baloncesto masculino adulto. Catorce años más tarde, una de las más brillantes selecciones nacionales de futbol, quedó eliminada del mundial.
Pero hasta los últimos minutos de una extensa eliminatoria, opuso dura y valiente batalla en su propio feudo al equipo que luego en forma invicta y a pura victoria, tal cual fue su trayectoria en la fase de clasificación, iba a conquistar en propiedad la Copa Jules Rimet, al convertirse tricampeón del mundo.
Aquel 31 de agosto del año 1969, en el estadio Jornalista Mario Filho, más popularmente conocido como Maracaná en Río de Janeiro, el team nacional y el anfitrión establecieron un registro ecuménico nunca registrado hasta ese momento y que ya jamás podrá ser superado, constituyéndose en plusmarca mundial perpetua: la mayor concurrencia de espectadores en el mundo a lo largo de toda la historia del más popular de los deportes. Asistieron 202.000 espectadores, cantidad máxima histórica.
El juego valió por la última fecha de las eliminatorias del mundial de México 1970. Y al duelo llegaron ambas selecciones nacionales con posibilidades de clasificación, puesto que entonces (cuando se contaban dos puntos por partido ganado), la verdeamarilla llegó al duelo con 10 unidades, fruto de cinco triunfos consecutivos y nuestra escuadra albirroja con 8, merced a cuatro victorias y habiendo sufrido una sola derrota en el juego de ida ante Brasil por 0-3 en Asunción.
Por ende, matemáticamente Paraguay podía darle alcance si se imponía en este juego, al poderoso Scracht, al que le bastaba un empate para garantizar su presencia en una nueva final mundialista, tras la frustración de Londres 1966 y después de doble título eslabonado en Suecia 1958 y Chile 1962.
El hecho motivó una inédita expectativa que se tornó superlativa e hizo que se agoten todas las entradas que se pusieron a la venta en forma anticipada (183.341), superando la capacidad máxima de doscientos mil aficionados capaz de congregar el mítico escenario (hoy ya refaccionado y reducido en su aforo por razones de seguridad). La recaudación de la jornada en taquillas alcanzó la friolera de 1 billón 87 millones 857 mil nuevos cruzeiros.
La Tribuna cubrió el gran acontecimiento con enviados especiales, encabezados por su propio jefe de deportes, José Antonio Bianchi y uno de sus principales columnistas de la sección Basilio Galeano. El suplemento deportivo del lunes 1 de setiembre, ofreció abundante material periodístico, análisis, notas y fotografías. Retrato vivo de lo que fue la jornada la resumió con este titular: “Mucho Maracaná para tan poco Brasil”.
Y es que la Albirroja, eclipsó a la estelar escuadra dueña de casa que si bien logró el objetivo y después confirmó y repitió su invicta campaña a puro finales hasta la goleada final en el estadio Azteca por 4 a 1 ante Italia, aquella tarde del Maracaná tuvo que esperar hasta el pitazo final para sellar su pasaporte a México y el gran público que fue para celebrar una goleada, se quedó apenas gritando un gol, el logrado por el Rey Pelé a los 32′ del segundo tiempo, ante una verdadera muralla que fue el gran golero de América, Raimundo Aguilera.
El juego fue conducido por una terna de jueces uruguayos. El principal fue Ramón Ruiz Barreto y sus auxiliares Armando Peña Rocha y Alejandro Otero.
Brasil alineó a Félix; Dias, Rildo, Carlos Alberto, Piazza, Joel, Jairzinho, Gerson, Tostao, Pelé y Edú. Entrenador: Joao Saldanha.
Paraguay formó con Raimundo Aguilera; Justiniano Enciso, Sergio Rojas, Vicente Bobadilla y Valentín Mendoza; Alcides Sosa y Luis Ivaldi (Arsenio Valdez), Felipe Santiago Ocampos, Pablo Rojas, Benicio Ferreira y Lorenzo Giménez. Director técnico: José María “Chema” Rodríguez.
La conquista de Cúcuta
Entre el 13 y el 31 de agosto se disputó en el coliseo Gustavo Rojas Pinilla de la ciudad de Cúcuta, el decimosexto Sudamericano de baloncesto masculino.
Paraguay que acababa en la década precedente de insertarse entre los protagonistas del gran certamen, cumplió una espectacular campaña. Batió a potencias como Brasil (50-43) y Argentina (53-50). Y también doblegó a Venezuela (50-42), Ecuador (58-39), Perú (46-44). Colombia (45-44) y en partido que interrumpió una inoportuna lluvia (el escenario era abierto), en dos días le ganó a Chile 69-67.
La única derrota la sufrió ante Uruguay (62-69). Pero Argentina, le dio gran mano a nuestro team al doblegar a Uruguay con lo que ambos seleccionados, el charrúa y el guaraní, quedaron en lo más alto de la clasificación y fueron declarados campeones conjuntos.
A posteriori se establecieron fórmulas de desempate que por entonces aún no regían por lo que este caso es único en la historia de los sudamericanos adultos de varones


