El Paseo de los Teros abrió sus puertas al rugido de los motores y lo hizo mirando hacia atrás. Encarnación se transformó este sábado en una auténtica cápsula del tiempo para los amantes del rally, con una exhibición que reunió máquinas que marcaron distintas épocas del deporte motor, recreadas con las decoraciones que las hicieron inolvidables, y comandadas por pilotos que supieron marcar una época en Paraguay y en el mundo.

En el marco de los atractivos paralelos del WRC ueno Rally del Paraguay 2026, la organización brindó un “mimo” a los amantes del mundo tuerca trayendo a la vida nuevamente a máquinas que vivían solo en la memoria de ellos.
El azul del Subaru Impreza de Petter Solberg volvió a despertar recuerdos de la época en la que el noruego se convirtió en campeón mundial. A su lado apareció otra joya del Mundial: el Toyota Celica ST185 de Juha Kankkunen, vestido con la inconfundible decoración tricolor de Castrol.

La postal se completó con el Mitsubishi Lancer Evolution VI rojo y blanco de Gustavo Trelles, otra máquina que evocó las grandes jornadas del rally internacional, mientras que el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, tomó el volante de un Audi Quattro, uno de los modelos más emblemáticos de la historia de la especialidad.

La representación paraguaya también tuvo protagonistas de peso. Héctor “El Negro” Risso, con un Ford Escort, y Orlando Penner, al mando de un Volkswagen Golf GTI, se sumaron a una exhibición que permitió al público volver a escuchar y contemplar máquinas que forman parte de la memoria colectiva del automovilismo. El Polo y otro Célica, ambos ganadores del Chaco, también arrancaron aplausos de la gran afición que se agoló al recinto automovilístico.

Así, el nuevo escenario encarnaceno tuvo una inauguración especial: antes de mirar hacia el futuro del rally, el Paseo de los Teros abrió sus puertas con un viaje al pasado, recuperando colores, sonidos, autos y protagonistas que hicieron historia.



