La historia y la camiseta no fueron suficientes para pasar de ronda en la Sudamericana. Olimpia empezó bien, adelantándose en el marcador, pero no logró mantenerse en juego ante el orden táctico y la precisión en el armado de los brasileños.
El partido comenzó con un cuadro franjeado intenso, preciso en los toques e incisivo en sus llegadas. Así, después de sufrir el primer llamado de atención defensivo, contenido por Gastón Olveira, y luego de un par de ocasiones desperdiciadas, llegó el primer tanto del encuentro.
A los 14’, en el rebote de un córner, Esteban Matus tomó el balón en tres cuartos de cancha, dejó a un rival por el camino y sacó un potente remate que se clavó en el ángulo superior derecho del arco de Vasco. De esos golazos que levantan a la gente y alimenta la ilusión.
No contento con ese tanto, Olimpia continuó en campo rival luego de ponerse en ventaja y acorraló a su rival brasileño por varios minutos, pero sin suerte en la puntada final.
Vasco, sin embargo, no se desesperaba ante la situación y aguardaba por sus chances con paciencia y orden. En ese contexto, llegó la primera estocada del elenco carioca, una que cambió por completo la tónica del partido.
Pisando la media hora de juego, Thiago Mendes finalizó una excelente jugada colectiva de los visitantes, una en la que supieron romper a la estática defensa olimpista con pases sucesivos y a un solo toque. 1 a 1 y otro juego completamente.
Olimpia sintió el golpe y le costó recuperarse. Para colmo, solo unos minutos después, David marcó el segundo de Vasco definiendo de pecho en un centro a media altura de José Luis Rodríguez.
Con el marcador ya en contra, en un abrir y cerrar de ojos, los dirigidos por Pablo “Vitamina” Sánchez nuevamente se hicieron dueños del trámite y generaron un par de situaciones para irse al descanso con el empate transitorio, pero otra vez la mala puntería le jugó una mala pasada.
Sin ideas y sin defensa
En la complementaria, la obligación de empatar desacomodó al Franjeado, que se preocupaba más por el costado ofensivo, que por el defensivo.
En la primera acción ya se vio parte de esto en una acción que Adson casi amplió la ventaja. Robert Renan también tuvo la suya solamente un par de minutos después, pero Olveira mantenía a Olimpia en partido con la fuerza de sus manos.
Corrían los minutos y el Decano no lograba crear alguna ocasión interesante para asustar al rival que, ya desde ese momento, se disponía a defenderse en bloque y estirarse rápido para salir de contragolpe.
De esta manera, luego de perdonar en varias oportunidades, Adson marcó el tercero con un remate colocado desde afuera del área, otro tanto de gran factura en este encuentro de goles de alto calibre.
El tercero de Vasco fue el golpe de K.O. para Olimpia. Con todavía 20 minutos por jugar, el desorden se apoderó de cuadro local y el aroma a gol se sentía mucho más en su propio arco que en la portería de en frente; más allá del gol anulado a Hugo Sandoval (que significaba el 2-3 en el marcador) por una falta previa del delantero sobre el arquero Leo Jardim.
Ya en cierre, Vasco decoró el marcador y transformó el resultado en goleada con el tanto del recién ingresado Claudio Spinelli, con golpe de cabeza y finalizando el enésimo contragolpe de los brasileños.
Lejos de lo que reza su historia, Olimpia no pudo transformar esta noche de copa en una de esas inolvidables contra un rival que parecía accesible. Derrota dolorosa que lo deja fuera de la Sudamericana, otra vez, en los octavos de final.


