Libertad sacó a relucir ese temple pragmático que caracteriza a los equipos acostumbrados a pelear arriba. Sufrió más de la cuenta, exhibió desajustes defensivos en el arranque, pero apeló a la efectividad en la pelota parada para llevarse tres puntos de oro y empezar a acomodarse en el campeonato.
El encuentro arrancó con dinamismo. El Albinegro avisó temprano con un intento de chilena de Álvaro Campuzano, pero fue Luqueño el que asestó el primer golpe. A los 8 minutos, tras una maniobra individual de Marcelo Ojeda, Aldo Maíz sacó un zurdazo desde fuera del área que se desvió en el camino para batir la valla gumarela.
Con la ventaja, el Auriazul lució más aplomado, administró los tiempos y generó las mejores ocasiones. Sin embargo, perdonó, Iván Maggi y Óscar Ruiz desperdiciaron llegadas clarísimas ante una zaga repollera totalmente desordenada. Cuando parecía que el local se iba al descanso en ganancia, una pelota detenida rescató al equipo de Tuyucuá. A los 47’, tras un córner y un pivoteo de Campuzano, Néstor Giménez conectó de cabeza para decretar el 1-1.
El complemento arrancó con el mismo libreto táctico. Nelson Haedo oxígeno las bandas e insistió por la vía aérea. A los 54’, en otro tiro de esquina cobrado con precisión por Elvio Vera, Marcelo Fernández anticipó a todos y metió un cabezazo letal para dar vuelta la historia.
Luqueño vendió cara la derrota. Empujado por la necesidad, el Chanchón arrinconó a Libertad en los tramos finales. Apeló a los ingresos de Walter González y Tomás Muro para cargar el área, pero entre la falta de tiza en la definición y un par de intervenciones oportunas de Rodrigo Morínigo, el empate se diluyó. Al Repollero no le sobró casi nada, pero liquidó con jerarquía en los momentos clave.


