“Técnico que debuta, gana”, refrán más que conocido con el que muchos nos criamos y sigue sonando en las nuevas generaciones. Ayer por la tarde en cancha de Sol de América, en la continuidad de la fecha cinco del Torneo Clausura, Rubio Ñu volvió a reforzar esta teoría con el estreno victorioso de Javier Torrente en el banquillo, comandando el primer equipo del populoso barrio Trinidad.
Y lo hizo de muy buena manera. El equipo mostró un cambio radical con relación a presentaciones anteriores y supo dominar casi de arranque, generando las mejores ocasiones para abrir el marcador y recuperando rápido el balón cuando no lo tenía. Mientras tanto, Guaraní, desorientado por el momento que le toca sobrellevar, con la eliminación de la Copa Paraguay a cuestas, se sorprendió por el empuje y la intensidad de los albiverdes.
En este contexto, el trámite pedía a gritos la apertura del marcador en favor del Laureado, después de las ocasiones de “Willy” Mendieta y Estiven Pérez que pasaron cerca. El tanto tardó, pero llegó. En el cierre de la etapa inicial, ya en tiempo de descuento, Carlos Giménez calzó un centro y en el aire, sin que bote el balón sobre el césped, lo conectó de lleno y fusiló al guardameta aborigen.
En la segunda parte, en una ráfaga de inspiración, Rubio Ñu pasó del escaso triunfo a la goleada en solo un minuto, con los goles de Brian Blasi a los 53’ y Mendieta a los 54’. Todo era sonrisa y floreo en el cuadro de Trinidad, hasta la reacción de Guaraní que preocupo y despertó a los vencedores.
En un abrir y cerrar de ojos, el Legendario se puso a un solo tanto con las conquistas de Juan Manuel García y Maximiliano Añasco, instalando la incertidumbre hasta el último silbato. Finalmente, Rubio Ñu supo aguantar y conquistó su primer éxito en el torneo cumpliendo con una de las viejas máximas del balompié mundial.


