“Creo que un 2-0 de diferencia es todavía algo razonable, buscando algo más para el club y, sobre todo, para todos los chicos que están ilusionados en realizar una buena competencia”, señaló el técnico, convencido de que su equipo puede dar pelea en la revancha.
González reconoció que el plantel quedó golpeado anímicamente, pero valoró la reacción de sus dirigidos en la segunda etapa. “El espíritu de los chicos está un poco bajoneado, pero, como les dije al término del primer tiempo, en la segunda etapa había que tratar de que la serie no se liquide hoy. Con esos dos goles nosotros podemos pelear todavía. Lo entendieron, lo trabajaron y creo que la serie está abierta para nosotros en Asunción”, manifestó.
El partido de vuelta entre Recoleta y Boca, se disputará el martes 18 del corriente, a las 19 horas, en el Defensores del Chaco.
“Me hago responsable”
Recoleta pudo haber hecho historia en Buenos Aires, pero la expulsión de Wilfrido Báez, antes del cierre de la primera etapa, terminó cambiando el rumbo del encuentro. El capitán recibió la tarjeta roja luego de una agresión sobre un jugador de Boca Juniors, acción detectada y sancionada tras la intervención del VAR.
Báez no esquivó su responsabilidad y reconoció que aquella jugada fue determinante. “Era un partido para hacer historia y, lastimosamente, por esa jugada de la que me hago responsable, cambió el partido”, admitió.
El defensor explicó que el golpe a Leonel Flores se produjo en medio de la disputa de la marca. “El codo fue por inercia. Agarré al jugador de Boca para hacerme sentir en la marca”, sostuvo.


