Nuevamente se dio una llamativa coincidencia entre los dos grandes de nuestro fútbol. Cerro Porteño y Olimpia iniciaron el torneo Clausura con dos sendas derrotas; en la tercera fecha consiguieron recuperarse con una victoria y, este fin de semana, volvieron a tropezar en condición de visitantes, esta vez por la cuarta fecha del campeonato. Más allá del resultado puntual, el momento genera cierta preocupación, teniendo en cuenta que ambos están a las puertas de afrontar compromisos internacionales de enorme trascendencia.
El Azulgrana, conducido por Ariel Holan, enfrentará este miércoles 12 al poderoso Palmeiras, en San Pablo, por el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores. Al día siguiente, jueves 13, será el turno de Olimpia, dirigido por Pablo “Vitamina” Sánchez, que visitará al Vasco da Gama por los octavos de final de la Copa Sudamericana; dos desafíos exigentes y que requieren de una preparación no solamente futbolística, sino también mental.
En este tipo de partidos, el aspecto anímico suele jugar un papel determinante; llegar después de una derrota nunca es el escenario ideal, aunque tampoco significa necesariamente que el rendimiento en el torneo local vaya a trasladarse a una competencia internacional. La motivación, la concentración y la exigencia cambian cuando se trata de una Copa, y tanto Cerro Porteño como Olimpia tendrán ahora la oportunidad de demostrar que pueden cambiar rápidamente el chip y recuperar la confianza.
Por eso, el trabajo de los cuerpos técnicos en estos días será fundamental. Más allá de corregir errores tácticos y futbolísticos, habrá que fortalecer el aspecto psicológico, recuperar la seguridad de los jugadores y convencerlos de que los tropiezos del Clausura no deben convertirse en un condicionante.
Cerro Porteño tendrá enfrente a un Palmeiras que ya se convirtió prácticamente en un rival conocido en el ámbito internacional. La historia reciente entre ambos le otorga al duelo un condimento especial y plantea una serie de desafíos para el equipo de Holan, que necesitará mostrar su mejor versión en territorio brasileño. Olimpia, por su parte, tendrá al Vasco como adversario, un rival de enorme tradición y con el que el Decano mantiene una historia internacional importante, aunque con una leve ventaja en los enfrentamientos directos.
Después de los encuentros de ida, la próxima semana llegarán las revanchas y, en ambos casos, con la condición de locales para los equipos paraguayos. Allí puede aparecer otro factor determinante, como el respaldo de sus respectivas hinchadas. La misión inmediata será regresar de Brasil con vida en las series y, posteriormente, hacer valer la localía para buscar la clasificación.
Para eso, será necesario que las preocupaciones que hoy aparecen en el horizonte sean transformadas en motivación. El fútbol también ofrece estas oportunidades de reivindicación y tanto Cerro Porteño como Olimpia tienen ahora una ocasión inmejorable para demostrar que una derrota en el torneo local no define su verdadero potencial.
El presente en el Clausura obliga a corregir, pero el calendario internacional exige reaccionar de inmediato. Para los dos grandes, la hora de la verdad está a la vuelta de la esquina.


