El estreno de Cerro Porteño en el torneo Clausura 2026 estuvo muy lejos de lo esperado; la derrota por 2-1 frente a Sportivo Trinidense, en plena Nueva Olla, dejó una imagen preocupante y desató una ola de cuestionamientos, especialmente por parte de la hinchada azulgrana.
Luego de un primer tiempo en el que el Ciclón mostró pasajes interesantes y se puso en ventaja, el equipo sufrió un pronunciado bajón futbolístico en el complemento. La pérdida del control del juego, las desatenciones defensivas y la escasa capacidad de reacción permitieron la remontada del conjunto auriazul.
El rendimiento del segundo tiempo fue el principal foco de las críticas; descontentos con silbidos por parte de aficionados al finalizar el encuentro y el malestar manifestado en las redes sociales por el bajo nivel colectivo fueron algunas expresiones visibles.
Para el entrenador Ariel Holan, “arriba no pudimos saltear las líneas de presión; no nos salieron las cosas y nos costó muchísimo”. Agregó: “Pienso que no fue un problema físico porque, inclusive, en el primer tiempo corrimos lo normal en un partido. Yo creo que fue un tema futbolístico, que no pudimos sostener la pelota”, analizó el estratega.
Dentro del vestuario también hubo espacio para la autocrítica. Uno de ellos, Iván Ramírez, autor del único gol azulgrana, reconoció que el equipo perdió la intensidad y nunca encontró respuestas cuando Trinidense tomó el control del partido.
El revés experimentado en el primer juego del Clausura dejó al descubierto varias falencias que el cuerpo técnico deberá corregir cuanto antes. La falta de claridad en la elaboración, los desacoples entre líneas, la escasa eficacia ofensiva y las dudas en defensa encendieron las primeras alarmas en Barrio Obrero, en un torneo que recién comienza, pero que ya exige respuestas inmediatas de un equipo obligado a pelear por el título.


