El 22 de julio de 1979 quedó grabado para siempre en la historia de Olimpia. Aquella fría noche en el estadio Defensores del Chaco, el Decano venció 2-0 a Boca Juniors en el partido de ida de la final de la Copa Libertadores y comenzó a escribir la página más gloriosa de su historia.
El equipo dirigido por Luis Cubilla llegaba con la ilusión de alcanzar la cima del continente, pero enfrente tenía nada menos que al bicampeón vigente de América. Boca Juniors, campeón en 1977 y 1978, era el gran favorito para conquistar un inédito tricampeonato. Sin embargo, Olimpia protagonizó una actuación memorable y dejó en claro que estaba preparado para romper los pronósticos.
Los goles de Osvaldo Aquino y Miguel Ángel Piazza desataron la euforia de un Defensores del Chaco colmado. El 2-0 representó una ventaja importante de cara a la revancha, aunque nadie en filas franjeadas daba la serie por definida ante un rival de semejante jerarquía.
Cinco días más tarde, el 27 de julio, Olimpia defendió con autoridad la diferencia en La Bombonera e igualó sin goles para conquistar la primera Copa Libertadores de su historia.
Aquel título significó el punto de partida para una larga lista de coronaciones que Olimpia logró obtener a lo largo de los años. La conquista de 1979 marcó el inicio de la época más brillante del Decano. Ese mismo año también levantó la Copa Intercontinental tras derrotar al Malmö de Suecia, además de la Copa Interamericana, consolidándose como uno de los mejores equipos del mundo.
Cuarenta y siete años después, aquel triunfo sobre Boca sigue siendo recordado como el primer gran paso hacia una conquista que cambió para siempre la historia de Olimpia y del fútbol paraguayo


