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El Mundial de 64 selecciones puede ser una oportunidad única para el Paraguay

La ampliación prevista para la Copa del Mundo del Centenario genera discusión en el planeta fútbol. En ese vaivén, Paraguay podría salir altamente beneficiado con la posibilidad de un protagonismo mucho más real que parece imposible.

| Por Rodrigo Raúl López Riquelme
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El trofeo hoy en poder de España, estará en juego nuevamente en 2030, edición que tendrá a Paraguay como uno de los anfitriones.

Apenas terminó el Mundial 2026, la propuesta comenzó a recorrer el globo. La FIFA estudia que la Copa del Mundo de 2030, la edición del Centenario, se dispute de manera excepcional con 64 selecciones. La noticia despertó críticas casi automáticas. Que se pierde la esencia. Que el torneo deja de ser exclusivo. Que clasificar será demasiado fácil.

Son argumentos válidos. Pero quizás también convenga mirar la otra cara de la moneda.

Paraguay será uno de los anfitriones del Mundial 2030. Hoy, con el formato aprobado y en curso, nuestro país tiene asegurado un solo partido, el encuentro inaugural conmemorativo que celebrará el centenario de la primera Copa del Mundo. Será un momento histórico para nosotros, emocionante e irrepetible. Pero también será solamente eso: un partido.

La ampliación a 64 selecciones abre un escenario completamente distinto.

Con más equipos habrá más grupos, más partidos y una necesidad mucho mayor de sedes disponibles. Allí Paraguay podría dejar de ser un anfitrión simbólico para convertirse en un verdadero escenario mundialista. En lugar de recibir únicamente el compromiso inaugural, el país tendría argumentos para albergar varios encuentros e, incluso, organizar íntegramente un grupo de la fase inicial, con seis partidos repartidos entre las distintas jornadas. Lo mismo con Uruguay y Argentina, los demás interesados de esta parte del mundo.

Si el impacto deportivo sería enorme, el económico no se queda atrás.

Cada encuentro mundialista moviliza miles de aficionados, hoteles, restaurantes, transporte, comercios y servicios. Durante semanas, ciudades enteras viven alrededor del torneo. Multiplicar la cantidad de partidos significa también multiplicar visitantes, ingresos y exposición internacional para el país.

La Copa del Mundo dejó en 2026 cifras récord de asistencia, turismo e impacto económico. Si Paraguay consigue aumentar su participación como sede, ese beneficio también podría sentirse puertas adentro, mucho más allá de los noventa minutos de un partido donde, seguramente, ni siquiera habría presencia de hinchas del rival.

Este hipotético caso se daría solamente por tratarse de la edición especial, la centenaria, luego volvería a su formato actual de 48 selecciones. Una versión única para una fecha única.

Del otro lado también se escuchan voces. Los detractores sostienen que perdería su carácter de especial al contar con tantos participantes, que el prestigio ya no sería el mismo. También que clasificar sería más sencillo. Y si, puede ser, pero el destino de un Mundial nunca estuvo determinado por la dificultad de llegar, sino por las historias que se puedan crear y contar con el balón mundialista ya rodando. ¿Hubiésemos conocido a Vozinha y su Cabo Verde si se mantenían las 32 participantes de antes? La respuesta es no, y estamos hablando de una selección que empató contra la vigente campeona, eliminó a otra (Uruguay) y puso contra las cuerdas al monarca anterior, Argentina, llevándola al tiempo extra.

Dicho esto, nace otra incógnita: ¿cuántas selecciones más podrían escribir capítulos similares si tuvieran la oportunidad?

El fútbol creció mucho más allá de las potencias tradicionales. Asia, África y Concacaf producen cada vez mejores futbolistas y acortan distancias con Europa y Sudamérica. Darles más espacio no necesariamente baja el nivel; puede aumentar la competitividad y ofrecer nuevos protagonistas.

Pero volviendo al tema central, desde la mirada paraguaya el beneficio parece evidente. Un Mundial con más selecciones puede transformarse en un Mundial con más Paraguay para todo el planeta. Más partidos, más exposición y más movimiento económico; una propuesta que podría convertirse en una oportunidad única para nuestra tierra.

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