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La final europea en América deberá esperar

Inglaterra estuvo a un paso de citarse con España y protagonizar una definición inédita entre selecciones europeas en suelo americano. Sin embargo, la caída inglesa ante Argentina mantuvo viva una tradición que acompaña a la Copa del Mundo desde su primera edición en 1930.

| Por Rodrigo Raúl López Riquelme
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Harry Kane y Jude Bellingham, las dos grandes figuras de Inglaterra en el presente Mundial.

Dicen que las marcas están hechas para romperse, pero algunas historias parecen resistirse al paso del tiempo. Al final, se cumplirá un siglo. Cada vez que la Copa del Mundo se disputó en América, la final siempre tuvo al menos un representante del continente. En 2026, esa tradición estuvo más cerca que nunca de desaparecer, pero finalmente seguirá vigente.

La posibilidad de una final completamente europea en suelo americano quedó a minutos de concretarse. España ya había asegurado su presencia en la definición y esperaba rival. Inglaterra tenía la oportunidad de completar un escenario inédito: dos selecciones del Viejo Continente frente a frente por el título mundial en territorio americano.

Pero Argentina apareció nuevamente como protagonista de la historia para romper con lo que parecía encaminado a concretarse; y lo hizo en unos minutos finales para el infarto donde pasó del 0-1 al 2-1 en un abrir y cerrar de ojos.

La vigente campeona de América y del mundo eliminó a los ingleses y evitó que la Copa del Mundo 2026 escribiera una página jamás vista: una final sin presencia americana en este lado del Atlántico.

Desde Uruguay 1930 hasta Canadá, Estados Unidos y México 2026, todas las Copas del Mundo organizadas en América tuvieron un equipo del continente disputando el partido decisivo. Uruguay, Brasil y Argentina fueron protagonistas de distintas generaciones para mantener el respeto mundial en nuestra parte del globo.

Incluso en los momentos de mayor dominio europeo, América siempre encontró la manera de resistir. Alemania logró conquistar el Mundial de Brasil 2014, pero lo hizo derrotando a Argentina en una final que mantuvo la presencia sudamericana en el último partido. Esa, justamente, fue la primera conquista europea en suelo americano, después de muchos Mundiales sin éxito.

Haciendo un poco de memoria, Uruguay se hizo con los dos primeros Mundiales en América, en 1930 y 1950, venciendo a la Argentina y a Brasil en la final, respectivamente. Europa recién pudo introducir un representante en Chile 1962 y fue Checoslovaquia, que perdió ante Brasil 3 a 1. En México 1970 la Verdeamarela volvió a festejar, ante Italia y por goleada: 4 a 1.

Argentina llegó después, con dos títulos consecutivos en 1978 y 1986, el primero en su propia casa y el segundo de la mano de Diego Armando Maradona. En 1994 se repitió la final entre brasileños e italianos y el resultado fue el mismo, aunque esta vez con triunfo en penales de los sudamericanos.

Recién en 2014, en Brasil, apareció la primera conquista en América y fue Alemania quien rompió el maleficio, en alargue contra Argentina por mínima diferencia con el sello de Mario Götze, autor del único.

Volviendo al Mundial en curso, esta vez, España e Inglaterra habían quedado frente a una oportunidad única. Dos potencias europeas, campeonas continentales y como últimas finalistas de la Euro 2024, podían cambiar una tradición que parecía intocable.

Pero el fútbol decidió otro camino. Argentina, con Lionel Messi como eje y principal gestor, se interpuso y mantuvo cerrada esa puerta que parecía a punto de romperse.

La final europea en América deberá esperar. El Mundial 2026 tendrá una definición con representación americana y volverá a cumplir una regla no escrita que acompaña a la Copa del Mundo desde su primera edición; siempre en América llega un seleccionado local al duelo por el título.

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