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Las “maldiciones” que se interponen hacia el título

La historia de los Mundiales está repleta de coincidencias que parecen desafiar la lógica. A horas de los cuartos de final, algunos de los sobrevivientes cargan con estadísticas que podrían jugarles en contra.

| Por Rodrigo Raúl López Riquelme
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Mbappé y Francia no lograron romper el maleficio del campeonato consecutivo en Qatar 2022, perdiendo en penales ante Argentina en la final.

El fútbol tiene estas cosas. Creencias en base a evidencias que uno, involucrado o no en la carrera por el título, no puede ignorar. La historia de los Mundiales ha construido una serie de curiosidades que, con el paso de las décadas, terminaron convirtiéndose en auténticas “maldiciones”. Ninguna tiene respaldo científico, o lógico, pero todas sobrevivieron al tiempo y hoy vuelven a aparecer mientras ocho selecciones buscan el título de la Copa del Mundo 2026.

Empecemos por las más significativas: nunca un número uno vigente del Ranking FIFA pudo coronarse y lo mismo sucede con el ganador del Balón de Oro del año anterior. Seguimos transitando en este campo de las supersticiones y hay una que se cumple de nuevo en este Mundial: “la maldición de Grupo F”, nunca un integrante de este grupo

Quizá la más “complicada” en ese rubro sea Francia. “Les Bleus” apareció ayer como nuevo líder del Ranking FIFA, una posición que, desde la creación de la clasificación en 1992, nunca terminó levantando la Copa del Mundo mientras ostentaba el privilegio de ser la selección número uno del planeta.

Además de esa cruz, Francia también carga con otras dos. La primera tiene que ver con el galardón al mejor jugador actual, el Balón de Oro, hoy en manos de Ousmane Dembélé; nunca un jugador considerado en ese momento como el mejor del globo fue campeón del mundo. El último tiene que ver con su arquero, Mike Maignan, que podría romper un curioso maleficio: jamás un seleccionado campeón tuvo como guardameta titular de raza negra.

Siguiendo con las supersticiones, siempre los DTs campeones fueron del mismo país al que dirigían, estadística que miran de reojo Inglaterra y Bélgica, también Marruecos, aunque los africanos podrían zafar de esta “maldición” ya que su adiestrador tiene ascendencia marroquí. Sucede que tanto el alemán Thomas Tuchel (Inglaterra) como el francés Rudi García (Bélgica) dirigen a seleccionados extranjeros y buscan romper esa racha que ocurrió en las 22 ediciones anteriores: siempre el campeón fue de la misma nacionalidad que el entrenador.

La única representante de Conmebol que queda, Argentina, tampoco está exenta a estos maleficios. Solamente dos seleccionados lograron levantar el trofeo de campeón de manera consecutiva y la última fue en 1962 cuando todavía estaba en juego la vieja copa, la Jules Rimet. Solo Italia (1934 y 1938) y Brasil (1958 y 1962) lograron tal proeza de defender el título ganando otro. Desde la implementación de este nuevo trofeo en 1974 ningún otro seleccionado pudo hacerlo y a eso apunta la Albiceleste.

Si bien estas cuestiones carecen de validez científica y terminan siendo simples supersticiones futboleras, le dan a esta etapa del certamen un condimento y sazón especial para esperar por el nuevo campeón. ¿Podrá alguno de ellos derribar los mitos? ¿O se mantendrá la vigencia de éstos hasta el próximo Mundial? Lo sabremos el 19 de julio.

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