No existe el fútbol perfecto, ni en sus tácticas, ni en su propia esencia, siempre habrá cuestiones por resolver, lo cual hace que sea un deporte muy pasional, generando análisis, debates, diferentes opiniones para bien o para mal, pero al fin y al cabo es lo que genera indiscutiblemente esta pasión de multitudes.
Ahora, pensando en el futuro, la selección paraguaya promete bastante, pero tiene mucha tarea en el afán de seguir potenciándose, sabiendo que retornaron a un Mundial, luego de 16 años de sequía y ya estamos clasificados a esta misma competencia para el 2030, donde seremos unos de los anfitriones. Antes, se tendrán otros desafíos como los amistosos fecha FIFA, Copa América y de vuelta las Eliminatorias, que por más anfitrión que sea, igual entraría en competencia, eso está por resolverse.
La tranquilidad que genera esta selección en portería, es impresionante, porque Orlando Gill demostró estar a la altura de jugar un Mundial y detrás están otros dos excelentes porteros como Gastón Olveira y Roberto Fernández, éste último aún podría formar parte en los próximos desafíos, más allá de tener 38 años. El sector defensivo, con Gustavo Gòmez y Omar Alderete, también transmiten mucha seguridad, siendo ambos pilares en esa zona, pero, se le suma una fiera como José Canale, quien definió la clasificación de Paraguay a octavos de final.
Muchos catalogan a Canale como una revelación y es que sobrepasó la línea del alto rendimiento, teniendo temple y buen manejo de la pelota, sin complicarse mucho y apostando a la practicidad. Josè, ya venía teniendo este mismo nivel en Lanús, con quien se consagró campeón de la Conmebol Sudamericana y Recopa.
Los laterales como Juan Cáceres, Júnior Alonso, Gustavo Velázquez y Alexandro Maidana, han cumplido con sus deberes y pueden seguir dando mucho más dentro de cancha, de todas maneras, más que excelente el desempeño de cada uno, complementando a los pilares defensivos. En el mediocampo, Andrés Cubas ha sido amo y señor de la zona, con una mordedura letal de cada balón dividido y una resistencia inigualable en el desplazamiento, muy parecido a lo que fue en su momento Carlos Humberto Paredes, el “Señor de la mediacancha”.
En la misma línea se puede citar a Matías Galarza, quien, en mayoría, ha sido el mejor de todo el plantel albirrojo y es que jugó una barbaridad, que varios clubes van ahora tras sus pasos. Julio Enciso seguirá siendo el que puede hacer la diferencia en el ataque, Diego Gómez puede aún explotar todo su potencial que lo tiene de sobra, aunque el factor emocional será una de sus misiones a superar, ante tanta presión y si citamos a otros más, quizás se necesitaría una enciclopedia para ir escribiendo virtud por virtud, porque Paraguay puede dormir tranquilo, que tiene armamentos por doquier para dañar, esta es una selección que se ha ganado el respeto de todos.
Lo que sí, es momento de ir mejorando el ataque, al igual que mejoramos la marca. La Albirroja necesita dar ese paso adelante para ser una selección avasalladora.


