Ricardo “Mono” Tavarelli, exportero de la selección paraguaya analizó el partido de octavos de final entre Paraguay y Francia. Con la experiencia de haber disputado mundiales y copas internacionales, Tavarelli destacó la importancia de creer en grande y no achicarse ante rivales de peso.
<b>“Creer en grande” y la presión del favorito</b>
Tavarelli recordó el eslogan de la Conmebol y cómo en Olimpia les enseñaban que si no creían en grande, mejor se fueran a sus casas. “Cuando nos tocó Boca en el 2002, estábamos felices de tener ese desafío. Así tiene que pensar el jugador paraguayo hoy”, afirmó en Todo pasa weekend. El exportero señaló que las declaraciones del francés Christophe Dugarry, que calificó a Paraguay como un equipo incapaz, deben ser combustible extra para el vestuario. “Si sabés llevar eso para tu lado, es como un ATP para el avión”, dijo.
<b>Las fortalezas de Francia y la estrategia de Paraguay</b>
El exmundialista analizó el juego de Francia y destacó su velocidad en espacios cortos y su capacidad de desdoblamiento rápido. Sin embargo, señaló que esa misma característica genera espacios a espaldas de sus volantes y atacantes, algo que Paraguay debe aprovechar. “Paraguay es defenderse bien, jugar cohesionado y salir de contragolpe. Esa es nuestra fortaleza”, afirmó.
El exportero también habló sobre las individualidades y el rendimiento de los jugadores en la selección versus sus clubes. Sobre Matías Galarza, dijo que no rinde en River porque su perfil es de batalla y no se adapta al juego de posesión del equipo millonario. “En Boca sería ídolo”, aseguró. En cambio, sobre Diego Gómez, señaló que la diferencia está en el ritmo de juego y la adaptación a la Premier League.
<b>El legado y el futuro de la selección</b>
Tavarelli reflexionó sobre la identidad del fútbol paraguayo y la necesidad de construir héroes propios. “Nosotros tenemos que encontrar nuestra identidad y no esperar que nos la den desde afuera”, dijo. Finalmente, destacó el trabajo en las formativas de la APF y la importancia de ir haciendo el recambio de manera gradual para no repetir el trauma que vivió la selección después del 2010.


