Las paridades se dieron contra Egipto (1 a 1), luego ante Irán (0 a 0), ahora necesita imperiosamente ganarle a Nueva Zelanda y esperar que los egipcios se impongan ante los iraníes, así clasificar como segundo a los dieciseisavos de final. El grupo quedó de la siguiente manera: Egipto 4 puntos, Irán y Bélgica 2 tantos y Nueva Zelanda 1 en su haber.
Teniendo estos números, se afirma lo apretado que está y la última jornada de la fase será más que candente porque también los neozelandeses pueden pasar si ganan y si pierde Irán. Lo sorpresivo en este grupo ha sido sin dudas el bajo rendimiento de la selección belga, quien ha sido un combinado revelación en los últimos mundiales, entrando siempre en la pelea, con buenos partidazos, pero esta vez, la realidad es totalmente antagónica.
En este contexto, una de las grandes figuras que tiene esta selección, el mediocampista Kevin de Bruyne, fue muy autocrítico y es menester afirmar que sus palabras fueron filosas y sin tapujos: “Los empates no solo nacen de cuestiones futbolísticas, sino también de fallos mentales y decisiones que nos terminaron pasando factura. El equipo cometió errores tontos y la ansiedad se convirtió en una presión extra, no estamos demostrando estar a la altura de un Mundial”.
Además, expresó la necesidad de evitar pensamientos negativos si es que se desea ganar: “En los grandes torneos, las sensaciones cambian muy rápido y tenemos que saber gestionar los momentos buenos y los malos”. Por otra parte, De Bruyne admitió que tanto él como Romelu Lukaku, ambos de más experiencia en el plantel, no están en su mejor condición física.
A sus 34 años, el mediocampista ya no puede jugar con la misma frescura de temporadas pasadas, y el delantero también vive una etapa en la que las piernas no parecen responder al 100%. Más allá de esto, es innegable que sus presencias le dan otro valor jerárquico al elenco belga y tienen la obligación de aportar sus experiencias en la búsqueda de resultados favorables.
El duelo ante los neozelandeses se disputará a las 0:00, es decir, viernes amaneciendo sábado, mismo horario para el duelo Egipto versus Irán.


