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Está bien, pero está mal

En su célebre poema “Las dos linternas”, el gran poeta español Ramón de Campoamor hace 180 años advertía: “Y es que, en el mundo traidor, nada es verdad ni mentira: todo es según el color del cristal con que se mira”.

| Por Pedro García Garozzo
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Miguel Almirón sufrió la primera expulsión en la historia por taparse la boca al hablar con un rival.

Viene como anillo al dedo parafrasear a este referente de la literatura hispana a la luz de las innovadas normas que ha impuesto la FIFA en el presente mundial de Norteamérica 2026, por lo que podemos inferir que está bien que se busque optimizar en busca de la mayor perfección posible los eventos futbolísticos.

Pero inevitablemente también está mal, que se apliquen de una manera injusta, al punto que incluso la UEFA ya ha decidido basada en las experiencias vividas en el presente magno acontecimiento balompédico, que no introducirá algunas de estas variaciones en sus competencias oficiales.

Y es que el Cooling Break (pausa de hidratación) que es buena y bien aplicada para los partidos que se juegan con extremas altas temperaturas, si se aplican en crudos inviernos como los europeos, puede representar un bumerang y ser totalmente contraproducente. Otra norma que generó una lluvia de críticas es la conocida como “Ley Vinicius Prestianni” (que no permite taparse la boca para dirigir la palabra a un protagonista del juego).

Del lado anecdótico, otra vez a Paraguay le tocó sufrir las consecuencias de cambios que utilizan nada menos que un certamen mundial como banco de pruebas, lo que tampoco está bien.

Históricamente, el nefasto gol de oro que nos eliminó de Francia 1998 y después quedó totalmente sepultado, nos tuvo como víctimas.

Un gran referente de la albirroja en el presente mundial, Miguel Almirón, debió soportar el nada grato papel de “conejillo de Indias” en este laboratorio futbolístico donde se generaron leyes precitadas y en su caso también la de identidad equivocada que el VAR le hizo aplicar al árbitro neerlandés Danny Makkelie contra Estados Unidos.

Más antiguas disposiciones que se comprobaron que nada tenían de ecuanimidad y deportivismo, como la moneda como medio de desempate, nos privaron de un título sudamericano juvenil en casa frente a Argentina en 1967 y en otra ocasión cortaron nuestra carrera en Uberlandia, Brasil, que nos sacó en semifinales de la Copa América 1983.

Esta mala onda expansiva que curiosamente nos afecta más que a nadie a los paraguayos en competencias oficiales de nivel mundial y continental, también se dio en el caso de un entrenador (Cayetano Re), el primero expulsado en un mundial en Mexico1986.

También, en la presente edición, sufrieron sanciones debido a estas innovaciones el golero Orlando Gill y el zaguero Junior Alonso por incumplimiento de la ley de no más de cinco segundos de atraso en reposición de juego desde la meta o laterales.

Se le aplaude a FIFA por el positivo intento de innovar para mejorar. Pero vale también dejarle la advertencia que debe cuidarse de no ser injusta y medir el real alcance y los riesgos que una indebida aplicación pueden ejercer. Y menos aún, embriagarse con el alto rendimiento económico que generan en ciertos casos y establecerlas a costa incluso de la salu

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