El primer tiempo de la Albirroja fue para la ilusión con una llegada de Antonio Sanabria al área rival que al final no tuvo efecto positivo. Pero esa situación fue como un mero espejismo, porque la selección anfitriona comenzó a sacar sus garras, apabullando a una Paraguay totalmente desconocida.
La velocidad de sus extremos, el dinamismo en la transición, sobre todo, por el lado de Pulisic, fue totalmente una pesadilla para nuestra selección, tal es así que en una acción por su zona, culminó en un gol en contra por parte de Damián Bobadilla, siendo así el 1 a 0 a los 7 minutos. Pero el bombardeo norteamericano recién iniciaba en ese momento, porque luego llegaron dos goles más, primero a los 31 de partido con Folarim Balogum quien luego replicó a los 49 minutos, para ir a los vestuarios con el 3 a 0.
Extrañamente Paraguay nunca respondió defensivamente, hasta se mostraron desganados, desconectados de partido, sin sintonía entre un jugador y otro, llegando tarde a las pelotas, jugando a pasos cansinos, la lentitud fue el ropaje completo de la selección guaraní.
A los 72 minutos llegó una esperanza para la Albirroja, donde de un saque por parte del portero Orlando Gill, conectó Julio Enciso, pasó a Mauricio Magalhaes y por fortuna terminó concretando el descuento con remate cruzado, 3 a 1.
Finamente, en el descuento, Giovanny Reyna concretó el aplastante triunfo de 4 a 1, con un remate de tres dedos, imposible para Gill. Golpazo para nuestra selección que tuvo un partido para el olvido.
Se puede decir que fue la peor presentación en la era Gustavo Alfaro, dejando una sensación preocupante, porque la inferioridad futbolística fue abismal y hasta pareciera que la Albirroja involucionó en ese aspecto. Pero las malas emociones se debe dejar de lado y asumir el mal partido para encarar de la mejor manera el duelo ante Turquía, el próximo sábado, a las 00:00 (hora paraguaya).









