Cuando el ajedrez atravesaba uno de los momentos más delicados de su historia reciente, apareció un empresario dispuesto a apostar fuerte por el deporte ciencia. Su nombre es Wadim Rosenstein y, en pocos años, se convirtió en una de las figuras más influyentes del tablero mundial.
A través de WR Group y WR Chess, el empresario ucraniano asumió un rol protagónico en el desarrollo de eventos internacionales, la promoción de nuevos talentos y el sostenimiento financiero de importantes competiciones que parecían condenadas a desaparecer.
¿Se acaba el dominio ruso?
Desde tiempos de la vieja Unión Soviética, la Federación rusa viene presidiendo la FIDE casi de forma ininterrumpida, con manejos polémicos y controversiales.
Por el sillón presidencial del ente matriz pasaron nombres como Florencio Campomanes (filipino, pero afín a los intereses rusos), Kirsan Ilyumzhinov (vedado en su intento de reelección por su relación con Sadam Husseim, El-Gaddafi y otros) y Arkady Dvorkovich, actual mandatario, desde 2018 hasta la fecha.
Principalmente, la indignación mundial se centraliza en como el Kremlin utiliza el ajedrez como arma de comunicación de su poder, aunque se trate de niños.
Y allí aparece Rosenstein, con otra propuesta sostenida por buenos resultados a nivel internacional.
El salvavidas de la FIDE
La influencia de Rosenstein comenzó a sentirse con fuerza cuando la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) sufrió la pérdida de importantes patrocinadores a raíz del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.
En ese contexto, el empresario aportó recursos económicos para sostener torneos de primer nivel y garantizar la continuidad de varias competiciones. Su respaldo permitió mantener en pie eventos que forman parte del calendario internacional y que son fundamentales para la élite del ajedrez.
El nacimiento de una nueva potencia
Uno de los proyectos más ambiciosos impulsados por Rosenstein fue la creación del WR Chess Masters, certamen disputado en Alemania que rápidamente se convirtió en uno de los torneos más prestigiosos del mundo.
La competencia reunió a varias de las máximas estrellas del ajedrez contemporáneo, consolidando una nueva plataforma para los mejores jugadores del planeta y demostrando que todavía existe espacio para innovar dentro de una disciplina con siglos de historia.
La expansión hacia América
Pero la visión de Rosenstein va mucho más allá de la élite profesional.
El empresario también impulsa programas de desarrollo para niños y jóvenes en distintos países, apostando a la formación de nuevas generaciones de ajedrecistas. En América Latina, su presencia crece cada año mediante eventos, exhibiciones y actividades destinadas a popularizar el juego.
Entre los proyectos más llamativos figura la organización de desafíos de larga duración con figuras internacionales y la promoción de jóvenes talentos que buscan abrirse camino en el circuito mundial.
Una mirada hacia el futuro
El calendario impulsado por WR Chess incluye eventos en distintos continentes y reúne a campeones mundiales, grandes maestros y promesas emergentes.
Mientras el ajedrez busca adaptarse a los nuevos tiempos, incorporando formatos digitales, transmisiones modernas y una mayor interacción con el público, Rosenstein aparece como uno de los principales motores de esa transformación.
Su apuesta combina tradición e innovación. Y en una época en la que muchos deportes luchan por reinventarse, el empresario demuestra que el ajedrez todavía tiene movimientos por descubrir.


