Hasta este día solo había jugado por invitación en Montevideo, en la primera competencia de FIFA en 1930 y en Rio de Janeiro en 1950.
Para llegar a participar por tercera vez en una fase final, debió jugar una eliminatoria como la que por primera vez afrontó para Suiza 1954, siendo eliminada por Brasil que ganó la llave de clasificación en la que intervino igualmente la selección de Chile.
La Albirroja accedió a la cita ecuménica escandinava, gracias a una épica epopeya futbolística cuando una fecha antes del cierre de la eliminatoria jugada en 1957, dejó afuera nada menos que a la doble campeona olímpica y doble campeona del mundo de FIFA, la gloriosa celeste charrúa, apenas siete años después de su célebre “Maracanazo”.
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El debut fue frente al fuerte equipo de Francia que ganó llave en la que Paraguay terminó con tres puntos (solo se sumaban dos entonces por victoria), gracias a un triunfo ante Escocia y un empate contra Yugoslavia, que clasificó por mejor saldo. Los franceses terminaron terceros. Nuestra albirroja quedó clasificada como la mejor de las ocho de diez y seis escuadras que no pudo pasar la fase inicial de grupos, pagando caro la goleada sufrida en el juego inicial, en el que Francia se impuso 7 a 3.
Ese cotejo celebrado en el Idrottsparken Stadium de la ciudad de Norrköping, fue arbitrado por el colegiado español Juan Gardeazabál Garay.
La albirroja alineó a Ramón Mayeregger (golero de Nacional que hizo su debut y despedida siendo reemplazado en los siguientes encuentros por Samuel Aguilar); Edelmiro Arévalo, Ignacio Achucarro, Juan Vicente Lezcano y Agustín Miranda; Jorgelino Romero, Salvador Villalba y José Parodi; Juan Bautista Agüero, Cayetano Ré y Florencio Amarilla. D.T: Aurelio González.
Francia formó con Francois Remetter; Raimond Kaebel, André Lerond y Armand Penverne; Robert Jonquet y Jean-Jacques Marcel; Maryan Wisniewski, Raymond Kopa, Roger Piantoni, Just Fontaine y Jean Vincent. DT: Albert Batteux.

Paraguay llegó a estar al frente 1-0 y 3-2. Pero los galos desencadenaron un torrente de cinco goles para cambiar la historia.
El orden de los goles fue éste:
Primera etapa: 20’ Florencio Amarilla (P), 24’ y 30’Just Fontaine (F), 44’ Florencio Amarilla, de penal (P). Resultado parcial: empate 2 a 2.
Segunda etapa: 5’ Jorgelino Romero (PAR), 7’ Roger Piantioni, 16’ Maryan Wisniewski, 22’ Just Fontaine, 25’ Raymond Kopa y 38’ Jean Vincent (FRA).
Just Fontaine terminó siendo goleador del campeonato y el único, hasta la fecha, en marcar 13 goles en un sólo Mundial.
Ni TV ni relato radial, solo “flashes” en portugués
Acompañaron a aquella delegación dos comunicadores paraguayos: el maestro Ovidio Javier Talavera (quien fue el periodista oficial de la comitiva, invitado por la Liga Paraguaya de Futbol, en cumplimiento de una disposición del Consejo Nacional de Deportes (hoy SND) que obligaba a todo grupo deportivo que salía a competir en justas oficiales al exterior incluir en su nomina a un hombre de prensa. Y el otro periodista fue Bernardo Garcete Saldívar, quien se solventó su viaje y luego quedó radicado en Escandinavia, desde donde emitía boletines diarios de cinco minutos para Corporación Deportiva Fénix, usufructuando las ondas cortas de Radio Nacional de Suecia.
No había aún transmisión por TV y los partidos solo podían escucharse por radio, gracias a emisoras brasileñas que pasaban flashes al momento de los diferentes juegos. Aquel 8 de junio los informes superaron con creces el número previsto porque se registraron nada menos que diez goles.
<b>Doble lluvia</b>
Paraguay soportó una doble lluvia en aquel duelo cumplido hace 68 años. Justo cuando empezamos ganando el segundo tiempo por 3 a 2, se desencadenó una lluvia torrencial. El campo mojado y taquillas inapropiadas de nuestros jugadores, ayudó a Francia para propiciar otra lluvia (pero de goles), cinco en total que transformaron su parcial derrota no solo en triunfo sino en goleada.
Fue también bendición para el artillero Just Fontaine, quien empezó su camino al “Botin de Oro” con un hat trick que se completó con una decena más para marcar los 13 tantos históricos como artillero máximo de la historia en aquel momento, marca que fue superada en Alemania 1974 por el alemán Gerd Müller que llegó a los 14 en su segundo mundial consecutivo (había marcado 10 en México 1970 y 4 en Alemania 74). Por mucho tiempo, el teutón ostentó la mejor marca goleadora en Mundiales hasta la aparición de Ronaldo, a principios de este siglo, que lo superó con 15 anotaciones.


