Sin embargo, advirtió que en las actuales condiciones ya no se puede seguir. Por eso están abocados a buscar una manera que les permita ser autosuficientes y sobrellevar el actual momento de crisis económica.
El más alto dirigente del deporte de la ovalada reconoció que hay varias alternativas de solución y que “se ve una brillante luz al final del túnel”, siendo ahora fundamental “empezar a movernos para convertir Yacaré XV en una academia privada”.
Hoy está dentro de la URP que es la responsable de su manejo, lo que se agrega como sistema de alto rendimiento que corre por cuerda separada, a los otros frentes que tiene la entidad como son las formativas, la promoción hacia el interior y las participaciones internacionales del team Paraguay en los diferentes niveles.
Quienes integran Yacaré XV “no pueden trabajar en otras actividades profesionales, pues tienen ocupado con el deporte medio año prácticamente y solo pueden subsistir con una beca, como ha sido hasta ahora. Ese costo ya lo tuvo la URP, pero actualmente ya no está en condiciones de seguir afrontando”.
La ventaja de tener una franquicia rentada paraguaya es que los mismos jugadores que se dedican al rugby en Yacaré XV juegan por la selección paraguaya. Única excepción prácticamente es Gonzalo Bareiro, quien mezcla su gestión deportiva con su profesión de veterinario.
Pero el noventa y cinco por ciento solo se dedican al rugby, y nadie puede trabajar solo seis meses por año.
Subsistencia con capital privado extranjero como salvavidas
La única forma de superar la actual encrucijada es “generar ingresos, con auspicios y aportes que ya no se pudieron generar en el país, por lo que los vamos a buscar en el extranjero”, indicó Borgognon.
Hasta ahora, Yacaré XV respiró económicamente gracias a sponsors, venta de entradas (que cayó verticalmente este año ante pobres resultados deportivos) y el merchandising.
Si bien la URP es oxigenada también económicamente por la Secretaría Nacional de Deportes (SND) y el Comité Olímpico Paraguayo (COP), esos recursos se utilizan para cubrir costos de participación de selecciones nacionales desde la adulta hasta las formativas, así como para el desarrollo de los menores y la expansión hacia el interior.
El ingreso de capital privado extranjero que invierta, genere recursos y desarrollo que permita recuperar la inversión, es lo que ahora se necesita. Reconoció Borgognon que la inversión que se hizo a partir del término de la pandemia hasta hoy hizo que el deporte crezca, pero se ha tornado ya insostenible económicamente: “Lo que se hará ahora no es algo nuevo, pues ya lo hicieron franquicias de Argentina, Uruguay y Chile, salvo Brasil que como resultado se refleja en su último lugar en la Super Rugby Argentina”.
“La renovada política hará que se descentralice la actividad de Yacaré XV hacia nuevas plazas como Encarnación en nuestro país e incluso llevando partidos a otras regiones como, por ejemplo, Corrientes”, concluyó Borgognon.



