Después de superar el frente tormentoso de los dos primeros sets perdidos, empató el partido, adjudicándose el tercero y el cuarto y entró a una lucha sin cuartel en la que el triunfo podía ser para cualquiera de los dos tras cinco horas de duelo en el mítico court Suzanne Lenglen. Se decidió en tiebreak extendido. Ganó el galo 6-3, 7-5, 3-6, 2-6, 7-6 (8). Dani compartió la ovación pese a la frustración de una más que honorable caída.
En la muerte súbita del decisivo capítulo, con las pocas energías que les sobraban, en su común primera experiencia en cinco sets, nadaron ambos al mismo tiempo en busca de la orilla de la victoria. También Kouamé tuvo una agonía. Pero al final, fue más preciso en los puntos definitorios y fue Dani el que se ahogó en la costa.
El francés supo cerrar mejor los puntos fuertes en los tramos decisivos y quebrantar y romper el saque del paraguayo en los tres capítulos que ganó (dos en curso normal y el último en el tiebreak).
El éxito le valió al local el ascenso en el live ranking al puesto 214 ATP con apenas 17 años. Dani quedó por ahora en el 68.
Los primeros sets
El paraguayo abrió el partido conservando su saque. Kouamé respondió de igual modo.
Fue un adelanto de lo que iba a ser el desarrollo del juego que en esa primera parte que mostró todo el poderío del servicio de los protagonistas con resoluciones rápidas y holgadas al punto que el primer break point recién llegó en el cuarto game, poniendo en jaque al juvenil tenista galo que pudo sobrellevar la tormenta e igualar a dos el capítulo y convertirse en posterior dominador hasta llevarse el capítulo, cerrado por 6-3 con una nueva rotura (la segunda) mientras su saque se mantenía incólume.
Otra vez Dani se adelantó al arranque, con el valor agregado que esta vez por fin, por primera vez en el partido y en su cuarto intento rompió el saque del francés y confirmó con el propio pasando a ganar 2 a 0. Estuvo a punto de ampliar el score global con ventaja de servicio pero mantuvo el suyo propio Kouamé, descontando cifras (1-2) y propiciando otra oportunidad de quiebre a su favor en la siguiente página del reñido enfrentamiento. Pero Dani supo sofocar el incendio (séptimo conato del partido y quinto fallido del anfitrión) para pasar a imponerse 3 a 1 en el set.
Volvió a mantener su saque Kouamé y a propiciar un nuevo intento de quiebre (el octavo) y por tercera vez lo consiguió dejando todo como al comienzo: (tres a tres) y a posteriori desequilibrar
Cada cual mantuvo su reposición seguidamente estirando la paridad a cuatro por bando. Kouamé lo siguió manteniendo para adelantarse 5-4. Otra vez como en el set anterior, Dani sacó con la presión de no ceder el punto. Esta vez lo hizo bien y prolongó el equilibrio, ahora en cinco puntos, hasta ceder de nuevo en el punto de cierre del capítulo.
La mejor parte para Dani
El mejor tramo del partido para nuestro compatriota transcurrió entre los sets 3 y 4.
No le importó tener que carga la pesada mochila de un parcial 0-2 y tener que afrontar etapas que en toda su carrera nunca había pasado. Y así experimentó lo que son los encuentros de grand slam con definición hasta en cinco mangas, como le tocó por primera vez en su carrera vivir.
Su reposición mejoró y se tradujo en sucesivos breaks que le permitieron ganar el tercero 6-2 y el cuarto 6-3 ante el estupor del publico local que veía como le costaba cada vez más sostener el ritmo del paraguayo al joven Moise.
El último tramo
El quinto chico terminó siendo el más emotivo, dramático y vibrante del encuentro, más allá del hecho de ser el que iba a decidir al ganador.
Ambos jugaron de igual a igual. Fue una encarnizada batalla, en la que la paridad quedó reflejada y traducida en la igualdad a seis games por lado
El último episodio, el tiebreak coqueteó tanto con el dueño de casa como con el visitante. Pero el primero se llevó el premio mayor de la victoria, festejando la ultima pelota empapado de sudor y cubriendo su cuerpo con la arcilla del Suzanne Lenglen, a la que se arrojó sin empacho, celebrando su más difícil e importante triunfo.


