Ni River ni Boca, Belgrano campeón

El Pirata dio vuelta el marcador en la final contra el Millonario y se coronó por primera vez en su historia en la máxima división del vecino país. Además, continúa con la tendencia que se repite en la Argentina: los equipos “chicos” ya no se conforman con competir, ahora también ganan títulos.

| Por Rodrigo Raúl López Riquelme
Momento sagrado. Belgrano levantó el trofeo de campeón del fútbol profesional argentino por primera vez en su historia.

El fútbol argentino vuelve a entregar un mensaje que hace algunos años parecía impensado. Belgrano campeón. Y no como una casualidad aislada o una rareza imposible de repetir. Lo del Pirata cordobés termina siendo parte de una tendencia cada vez más visible en el vecino país.

Primero fue Platense. Después aparecieron Estudiantes de La Plata y Rosario Central, dos puntales del interior de ese país, rompiendo décadas de frustraciones. También Central Córdoba, pero en la Copa Argentina. Ahora le tocó a Belgrano, otro club históricamente ubicado fuera del círculo privilegiado de los gigantes tradicionales del fútbol argentino.

Más allá de la sola noticia, aparece la incógnita: ¿qué está cambiando en Argentina?

Probablemente haya dos factores principales.

El primero tiene relación directa con el nuevo formato de competencia. Los torneos cortos, los playoffs y las fases eliminatorias le dieron muchísimo más espacio a la sorpresa. Hoy no necesariamente gana el equipo más poderoso económicamente o el que tiene el mejor plantel. En series mano a mano, la diferencia se acorta, la presión aumenta y el orden colectivo empieza a valer tanto como los nombres propios. El mismo River Plate alcanzó estas finales a partir de la suerte, en aquel duelo ganado por penales a San Lorenzo de Almagro donde nuestro compatriota, Orlando Gill, fue figura del Azulgrana.

Eso explica por qué clubes con menos recursos logran sostener campañas competitivas y, sobre todo, llegar vivos a las etapas decisivas. Le pasó a Platense y ahora a Belgrano, dos instituciones sin tanto presupuesto como los más renombrados.

El segundo factor es mucho más profundo y hasta social. La economía argentina cambió completamente el mapa futbolístico. Aquellos años donde River Plate o Boca Juniors arrasaban el mercado local a puro dinero parecen cada vez más lejanos.

Hoy los grandes venden rápido, contratan con muchísima cautela y ya no pueden sostener planteles larguísimos repletos de figuras. Incluso instituciones históricas como San Lorenzo, Independiente o Racing Club viven permanentemente condicionadas por cuestiones financieras.

Mientras tanto, equipos del interior o considerados “menores” aprendieron a trabajar mejor. Forman futbolistas, sostienen proyectos, eligen entrenadores con identidad y compiten sin el peso gigantesco de la obligación permanente.

Belgrano representa justamente eso. Un club popular, intenso, profundamente ligado a su gente y que encontró un camino para pelear de igual a igual.

Quizás algunos románticos extrañen aquellas épocas donde casi siempre ganaban los mismos. Pero también es cierto que este nuevo escenario volvió mucho más impredecible y emocionante al fútbol argentino.

Hoy, definitivamente, ya no alcanza con tener la camiseta más pesada o la billetera más gorda, hoy el fútbol vuelve a sus bases.

También te puede interesar

Últimas noticias