Deportes

Histórico y anecdótico: El gran maestro Ovidio Javier Talavera impuso un estilo y marcó la ruta del periodismo deportivo radial.

Un día como hoy de 1997, hace 29 años, falleció un auténtico maestro del periodismo deportivo, especialmente en el rubro radial y un gran formador de toda una generación de narradores, dejando para siempre su nombre inserto en la historia de la comunicación paraguaya.

| Por Pedro García Garozzo
Ovidio (centro) firma contrato con los directores de Ñanduti, Teófilo Escobar (izq.) y Humberto Rubín, con lentes y sin barba (der.).

Así como en los tiempos de la antigua Roma, el gran poeta Ovidio transitó entre el final de la era previa al advenimiento de Cristo y prolongó su existencia hasta los primeros años de la Era Cristiana (nació en 43 AC y murió en 17 DC), OVIDIO Javier Talavera marcó su influyente presencia en proyección de los difíciles y pioneros comienzos de la radiofonía paraguaya, hacia una etapa nueva, cuyas huellas fueron tan profundas que sobreviven hasta nuestros días.

El estilo descriptivo de los partidos (no solo de futbol sino de otros deportes) que impuso este talentoso comunicador, hallaron brillantes continuadores como sus más adelantados discípulos: el inolvidable y muy querido Carlos Alberto Gómez, en el ámbito capitalino y el más identificado con el periodismo de tierra adentro Flaviano Diaz.

Hoy esa influencia retransmitida por estos dos grandes relatores que coincidentemente surgieron forjados por Ovidio en los años sesenta del pasado siglo, salpica a cuantos cultores de la actividad se proyectaron en el tiempo hasta hoy.

El bueno de Ovidio no solo fue un gran maestro sino un director deportivo siempre abierto a dar oportunidad a jóvenes y además, el primero que rompió el molde de un machísimo injustificado en los medios, que le abrió de par en par las puertas de su emblemático programa “Panorama Deportivo”, a la primera mujer periodista de esta rama en el país, la doctora Estela Marecos.

Se le puede también considerar como uno de los responsables que encaminaron a un talentoso y gran comunicador polifacético como el siempre vigente Arturo Rubín, hacia el camino del deporte, cuando el espectáculo, la animación y la locución artística lo envolvían en sus jóvenes comienzos. Fue en la época en que Ovidio, dejó Radio Nacional y lo impulsó entre sus principales ayudantes al incorporarse a Radio Ñanduti.

Ovidio se fue con todo su equipo periodístico y con el importante auspicio de la recordada “Cabalgata Deportiva Gilette”, que tuvo su primer ciclo en el Paraguay en Corporación Deportiva Fénix dirigida por Pedro García Arias y en Ronda del Deporte de Caritas. Aquel trapaso fue el más impactante de la historia de la radiofonía deportiva del siglo pasado, solo igualado más tarde cuando en 1997 su sucesor en la emisora del estado, Carlitos Gómez fue enrolado por la entonces nueva radio 1º de Marzo junto a Julio Del Puerto que pasó a la conocida entonces por su gran inversión como “la radio del millón de dólares”, procedente de Radio Caritas donde era el comentarista de otro grande, Fernando Cazenave.

En lo personal, jamás olvidaré su solidario apoyo cuando me tocó coincidir un grato tiempo con el Maestro en radio Asunción y radio Comuneros, respaldando las transmisiones polideportivas que acogió con beneplácito para agregar al contenido tradicional de “Panorama Deportivo” volcado al futbol.

Una afección de diabetes con complicaciones severas que afectaron su visión, precipitó su abandono de la profesión y su muerte un 19 de mayo de 1997.

Pero su supervivencia a través de continuadores con el sello de su personalidad periodística, prolongan un estilo narrativo que sigue vigente. Su don de gente y su prédica siempre constructiva en sus recordados editoriales impulsados desde el micrófono o plasmados en medios escritos de los que fue jefe de deportes (entre ellos LA TRIBUNA) perpetúan su grato recuerdo y evocación.

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