La Copa del Mundo no solo será el mayor evento futbolístico de la historia por número de selecciones y partidos, sino también se perfila como una de las plataformas de movilización de capital más grandes de la década en América del Norte. Estimaciones difundidas por la propia FIFA y elaboradas junto con Deloitte, el torneo podría generar alrededor de 5.000 millones de dólares en actividad económica para Norteamérica.
En la infraestructura está el verdadero partido
Bien se sabe que Estados Unidos aprovechará en gran medida los estadios ya existentes de la National Football League (NFL) y de la Major League Soccer (MLS), la realización de la Copa del Mundo, dada la gran demanda que conlleva, ha obligado a aplicar remodelaciones, ampliaciones y varias obras urbanas de gran escala. Según algunos datos, en México, las inversiones público-privadas podrían rondar hasta 31.000 millones de pesos (1.723 millones de dólares aproximadamente), principalmente en la cuestión de conectividad, movilidad, turismo y regeneración urbana.
Desde luego, cabe destacar el estadio Azteca, rebautizado comercialmente como Estadio Banorte Ciudad de México, cuya remodelación ha implicado cientos de millones de dólares y complejas negociaciones legales y financieras.
Hay reportes que señalan la inversión de 62 millones de dólares tan solo por la adecuación de los palcos privados. Además de la tierra de los mariachis, ciudades estadounidenses y canadienses también han recurrido a bonos municipales, fondos de infraestructura y mecanismos híbridos de financiamiento.
Atlanta comprometió alrededor de 120 millones de dólares en infraestructura, mientras Toronto multiplicó casi diez veces su presupuesto inicial relacionado con el Mundial, pasando de entre 30 y 45 millones de dólares canadienses a aproximadamente 380 millones.
Alianza Público-Privada, deuda y capital privado
La propia FIFA reconoce que los proyectos de estadios y complejos deportivos suelen estructurarse mediante esquemas mixtos donde gobiernos locales comparten riesgos y costos con operadores privados, patrocinadores y desarrolladores inmobiliarios, esto significa que constructoras, fondos inmobiliarios, operadores aeroportuarios, compañías hoteleras y administradores de infraestructura están capturando parte relevante de la cadena de valor. Además, el evento está incentivando emisiones de deuda local y financiamiento respaldado por impuestos futuros relacionados con turismo y hospitalidad.
Algunas ciudades estadounidenses discuten nuevos gravámenes hoteleros y mecanismos de reembolso estatal para cubrir costos de seguridad y logística. Estos datos también se pueden relacionar y comparar a lo que hace poco la Conmebol emitió en cuanto a los informes organizativos de la Libertadores y Sudamericana, que también ya no son solo torneos deportivos sino también implican mucho movimiento en la actividad económica de un país.
Se aguarda con ansias el inicio de la competencia que será el 11 de junio, donde también es menester mencionar que se está realizando inversiones en materia de seguridad.


