Juicio histórico en L.A. contra Meta y YouTube por "diseño adictivo". Se debate si el scroll infinito causa daños mentales en menores. Mientras TikTok y Snap evitaron el juicio con acuerdos, este proceso podría obligar a un rediseño global de las redes.
Suele convertirse en un bucle compulsivo que aumenta ansiedad y malestar porque el feed nunca se acaba.
La Tribuna. El martes 27 de enero de 2026 empezó en Los Ángeles la selección del jurado de un juicio civil que puede cambiar las reglas del juego para toda la economía de la atención. No es un caso “más” sobre contenido inapropiado, retos virales o moderación insuficiente, ya que esta vez el foco está en la arquitectura adictiva del producto. Scroll infinito, reproducción automática, notificaciones push, rachas y sistemas de recomendación diseñados para reducir fricción hasta que “salir” requiera un esfuerzo consciente.
La demandante es una joven californiana de 19 años, identificada como K.G.M. Su acusación resume el corazón del pleito: empezó a usar redes siendo menor y, con el tiempo, desarrolló un patrón compulsivo que —según ella— alimentó depresión, ansiedad, dismorfia corporal e ideación suicida. Meta y YouTube (Alphabet/Google) rechazan la tesis causal y sostienen que han invertido en controles parentales y herramientas de seguridad; además, defienden que culpar a las redes simplifica una crisis de salud mental que es multifactorial.
La jugada legal de los demandantes es quirúrgica porque intenta esquivar los escudos clásicos de la industria. En lugar de discutir “lo que se publica” (territorio donde suele aparecer la Sección 230 y, a menudo, la defensa de la Primera Enmienda), aquí se discute “cómo está construido el producto”, es decir, diseño defectuoso y deber de advertir sobre riesgos de uso en menores. En noviembre de 2025, la jueza Carolyn B. Kuhl dejó estas preguntas en manos del jurado al negar el juicio sumario y subrayar que la causalidad del daño por diseño es una cuestión fáctica que debe resolverse en el juicio, no cerrarse por atajos procesales.
Y antes de que el tribunal entre a valorar el fondo, ya han empezado los movimientos tácticos. TikTok alcanzó un acuerdo confidencial con K.G.M. el mismo día en que el juicio contra Meta y YouTube iba a arrancar; Snap ya había pactado el 20 de enero. La señal es evidente: ir a juicio significa abrir la “caja negra” (métricas internas de retención juvenil, decisiones sobre autoplay, tests A/B de notificaciones, incentivos comerciales ligados a minutos de pantalla). A veces, el riesgo probatorio y reputacional de enseñar es mayor que el coste de pagar.
Qué viene ahora
Un embudo de jurados y, después, semanas de testigos. Medios estadounidenses describen una selección intensa, con decenas de candidatos interrogados al día (se ha citado la cifra de 75 potenciales jurados diarios) y un juicio que podría durar entre seis y ocho semanas, con Mark Zuckerberg entre los testigos.
Por qué esto importa más allá del caso K.G.M., porque es un bellwether, un caso piloto dentro del macroproceso coordinado en California (JCCP 5255) destinado a orientar miles de demandas similares. La prensa local cifra en al menos 2.500 los pleitos (estatales y federales) ligados a daños a menores, y en paralelo avanza una multidistrital federal de distritos escolares que acusa a estas plataformas de disparar costes educativos y de salud mental, con hitos de juicio previstos para 2026.
El contexto regulatorio global empuja en la misma dirección. Australia ya exige desde el 10 de diciembre de 2025 “medidas razonables” para impedir cuentas a menores de 16; y Francia acaba de aprobar una ley para prohibir redes sociales a menores de 15, con despliegue previsto para el curso 2026. La conversación política se está desplazando del “contenido dañino” al “diseño dañino”.
Si el jurado compra la tesis de la adicción por diseño, el precedente puede ser devastador, pues aceleraría acuerdos masivos y obligaría a rediseñar mecánicas clave (más fricción, avisos visibles, límites a recomendaciones automáticas). Si ganan Meta y YouTube, la industria respirará pero el mensaje ya está emitido; por fin el scroll infinito ha entrado en una sala con jurado.


