Johannesburgo (EFE). La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, afirmó ayer domingo en la Cumbre de Líderes del G20 de Johannesburgo que la Unión Europea (UE) concibe la inteligencia artificial (IA) como motor para el “bienestar colectivo”.
En la tercera y última sesión de la cumbre, dedicada a “Un futuro justo y equitativo para todos”, Von der Leyen señaló que la UE ve la IA como herramienta para impulsar el bienestar colectivo mediante una innovación y un progreso económico extraordinarios.
La jefa del Ejecutivo comunitario explicó que Europa tiene un plan basado en tres pilares. El primero son las grandes inversiones en infraestructuras soberanas de computación de IA, las llamadas “gigafactorías de IA”. “Inicialmente hemos planeado construir 15 de estas fábricas y ya hemos recibido más de 74 propuestas”, subrayó.
El segundo pilar es la adopción de la IA en la economía y la sociedad. “Introdujimos el principio transformador de ‘IA primero’: siempre que una empresa u oficina pública se enfrenta a un nuevo reto, la primera pregunta debe ser: ¿cómo puede ayudar la IA?”, expuso la presidenta.
Von der Leyen indicó que el tercer pilar es el compromiso internacional de la UE. “No nos reservamos nuestras capacidades de IA; estamos abiertos a colaboraciones mutuamente beneficiosas”, recalcó. Como ejemplo, citó la cooperación con el Caribe para ofrecer modelos de ciclones tropicales que, durante el huracán Melissa, permitieron alertas tempranas fiables con 15 días de antelación.
“La revolución de la IA no se repetirá; este es el momento de unirnos y asegurarnos de estar del lado correcto de la historia respecto a esta tecnología superpoderosa”, concluyó.
Unos cuarenta líderes, incluidos los del G20 y de países invitados, participan en la cumbre, marcada por ausencias como las de los presidentes de Estados Unidos, China, Argentina, Rusia y México. Pese a ello, los líderes adoptaron una declaración que aboga por la cooperación multilateral e incluye resoluciones sobre clima, minerales críticos, sostenibilidad de la deuda y el compromiso de trabajar por la paz conforme a la Carta de la ONU. El debate sobre la regulación de la IA y sus riesgos éticos y sociales seguirá en el centro de la agenda europea y global durante muchos años más.


