Ciencia y Tecnología

El “crecimiento sin empleo” se instala como nueva normalidad

La Generación Z está entrando al mercado laboral con el viento en contra. Tras una formación marcada por la pandemia y prácticas interrumpidas, ahora…

| Por La Tribuna-
Male executive working over laptop and graphic tablet at his desk Male executive working over laptop and graphic tablet at his desk in office

La Generación Z está entrando al mercado laboral con el viento en contra. Tras una formación marcada por la pandemia y prácticas interrumpidas, ahora enfrenta una adopción acelerada de la inteligencia artificial (IA) que reconfigura la demanda de talento.

Un informe de Goldman Sachs, citado por Fortune, sostiene que el “crecimiento sin empleo” será la nueva normalidad: las empresas aumentan productividad e ingresos, pero abren menos vacantes de entrada. Estados Unidos es el canario en la mina, porque 1,2 millones de compañías ya la usan en sus procesos. Lo que hoy ocurre allí se replicará, con rezagos, en otras economías con menor adopción tecnológica.

La paradoja es clara. La economía crece, pero la puerta de acceso a los puestos junior se estrecha. Investigaciones de Stanford estiman que la Generación Z lo tiene un 13 % más difícil para acceder a determinados trabajos. Los economistas de Goldman Sachs David Mericle y Pierfrancesco Mei explican que la IA está asumiendo muchas tareas que antes eran parte del aprendizaje inicial. Resultado: más productividad con menos plantilla y menos oportunidades para aprender haciendo. Se rompe el puente entre educación y primer empleo.

El diagnóstico se refuerza desde recursos humanos. El ‘2025-2026 Hiring Benchmark Report’ de Criteria indica que el 92 % de los responsables considera que los jóvenes no llegan preparados para las exigencias actuales. Manejan herramientas digitales, sí, pero la oferta se concentra en perfiles cualificados y con experiencia que la mayoría aún no tuvo tiempo de construir. La escalera de entrada pierde peldaños: más pruebas técnicas, procesos largos y requisitos que excluyen a quienes aún no suman experiencia. Esa brecha entre lo que la empresa pide y lo que el novato puede demostrar se agranda cuando las tareas iniciales se automatizan o desaparecen.

A nivel sectorial aparece una disociación entre productividad y ocupación. Salvo en sanidad, la creación de empleo es “débil, nula o negativa”, con directivos que automatizan tareas y consolidan recortes de costes laborales. El impulso del PIB en Estados Unidos descansa cada vez más sobre la productividad que aporta la IA; los flujos de contratación no acompañan. Sin olas de despidos tan grandes como en 2023, las nuevas vacantes tampoco crecen. El mercado se estanca para el primer contrato.

La tecnología muestra la tensión con claridad. La tasa de desempleo juvenil va al alza en el sector tech. Joseph Briggs, analista de Goldman Sachs, señaló en el podcast Exchanges que más del 3 % de los jóvenes de 20 a 30 años perdió su empleo en tecnología desde comienzos de año. Los recortes en Microsoft, Google y Meta golpearon a esta cohorte y, en muchos casos, esos puestos se cubrieron con ingenieros más experimentados. En paralelo, el CEO de Amazon anticipó que la IA reducirá el tamaño total de la plantilla en los próximos años.

Para la Generación Z, el riesgo no es solo coyuntural. Los analistas de Goldman advierten que las consecuencias totales de la IA sobre el empleo podrían hacerse visibles recién ante una recesión: cuando llegue la contracción, los menos experimentados serán los más vulnerables. Sin correcciones, la inestabilidad de entrada puede volverse un rasgo estructural.

¿Qué hacer? Hay tareas para todos. En educación, reconectar currículos con demanda real: prácticas extendidas, alternancia estudio-trabajo, bootcamps con empresas, microcredenciales y uso transversal de IA. En empresas, explicitar qué se automatiza, crear “rutas junior” con tutores, medir aprendizaje y reservar una parte de la productividad ganada para formar talento novel. En gobiernos, medir mejor el impacto de la automatización, orientar incentivos al primer empleo y actualizar la formación profesional.

Para los jóvenes, el plan pasa por trabajar con la IA —no contra ella—: dominar herramientas, buen “prompt engineering”, análisis de datos y manejo de APIs, sumar nociones de producto y negocio, y reforzar habilidades difíciles de automatizar (comunicación, análisis, gestión de proyectos, ventas). También cuidar hábitos de entrega, documentación y calidad, que siguen pesando al contratar.

El canario en la mina ya canta en Estados Unidos. Si otros países no toman nota, más PIB con menos puestos de entrada puede volverse norma. Toca invertir en aprendizaje práctico, abrir transiciones y crear espacios reales para comenzar.

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