Ciencia y Tecnología

Una app que se divide entre seguridad y polémica digital

En el universo de las aplicaciones de citas, donde deslizar a la derecha o a la izquierda se volvió parte de la rutina digital, una nueva herramienta…

| Por La Tribuna-
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En el universo de las aplicaciones de citas, donde deslizar a la derecha o a la izquierda se volvió parte de la rutina digital, una nueva herramienta está generando tanta fascinación como polémica: Tea Dating Advice. Esta app exclusiva para mujeres propone algo distinto, no busca “matches”, sino compartir advertencias anónimas sobre hombres, reseñando conductas pasadas como si fueran productos o servicios.

La propuesta nació de Sean Cook, exempleado de Salesforce y Shutterfly, inspirado en la experiencia de su madre, víctima de suplantación de identidad en plataformas de citas. El objetivo declarado fue claro: brindar un espacio seguro y comunitario para prevenir riesgos. La fórmula funcionó. Impulsada por TikTok, Tea escaló posiciones hasta convertirse en la app más descargada de la App Store estadounidense en la categoría de estilo de vida. En apenas 20 días de julio logró un crecimiento del 185% en descargas y llegó a recibir 900.000 solicitudes de ingreso en una sola semana. Su popularidad derivó incluso en una lista de espera.

¿Cómo funciona?

Las usuarias pueden publicar reseñas sobre exparejas o citas, incluyendo nombre, edad, ubicación y hasta fotografías. A cada perfil se le asignan “banderas verdes” (conductas positivas) o “banderas rojas” (señales de alerta). También es posible buscar por nombre, activar alertas, reaccionar en publicaciones y pedir “tea” (información) sobre alguien en particular. La versión premium, con un costo de 15 dólares al mes, añade búsqueda inversa de imágenes, verificación de números telefónicos y revisión de antecedentes penales. La app incluso dona el 10% de sus ingresos a la Línea Nacional contra la Violencia Doméstica en EE. UU., reforzando su imagen de herramienta de seguridad.

Sin embargo, el éxito vino acompañado de fuertes críticas. Detractores señalan que no existe un sistema robusto de verificación que garantice la veracidad de las publicaciones, lo que abre la puerta a reseñas falsas, difamación o acoso digital. El hecho de “reseñar” a personas sin su consentimiento plantea dudas éticas profundas: ¿qué ocurre cuando los vínculos humanos se reducen a una calificación similar a la de un Airbnb o un restaurante?

El debate se intensificó en julio, cuando Tea sufrió una grave brecha de seguridad. Actores maliciosos accedieron sin autorización a unas 72.000 imágenes privadas, incluidas 13.000 selfies de verificación de cuentas, documentos de identidad y 59.000 imágenes visibles en la aplicación. Parte del material circuló en foros como 4chan antes de ser eliminado. Según la compañía, el incidente se debió a un sistema de almacenamiento heredado que no había sido migrado a una infraestructura más segura. Aunque la firma asegura que no se filtraron correos electrónicos ni números de teléfono, el golpe a la confianza fue inmediato.

Expertos en bienestar digital advierten que este tipo de plataformas, pese a sus fines protectores, pueden promover dinámicas dañinas. “Convertir a las personas en reseñas fomenta la lógica del consumo: buscamos vínculos customizados, medidos en pros y contras, más que relaciones reales”, apunta Facundo Bianco, cofundador de la organización Bienestar Digital. El sociólogo Joaquín Linne coincide, “antes de mirar a los ojos al otro ya queremos una radiografía total. Se replican lógicas de casting laboral y videojuegos: acumular puntos, matches o banderas”.

Más allá del plano técnico, el fenómeno refleja tensiones sociales más amplias. Para muchas mujeres, Tea representa un refugio digital en un contexto de violencia machista y falta de confianza en la protección estatal. Pero para los críticos, corre el riesgo de profundizar la deshumanización de los vínculos y ampliar la brecha de género bajo la premisa del cuidado.

La paradoja es evidente, una aplicación pensada para dar seguridad puede convertirse en un arma de doble filo. Por un lado, empodera a quienes necesitan advertencias para prevenir situaciones peligrosas. Por el otro, alimenta la cultura de la calificación permanente, con posibles daños a la autoestima y reputación. El hackeo, además, expuso un punto débil clave: ¿qué tan seguro es entregar datos sensibles a una app que promete protección, pero no logra blindar su propio sistema?

En última instancia, el debate sobre Tea Dating trasciende lo tecnológico. Habla de cómo las grandes corporaciones digitales ocupan espacios que antes eran del Estado, como la educación sexual y la prevención de violencia. Habla de la soledad y la hostilidad de un entorno donde conocer a alguien requiere cada vez más filtros. Y habla de la paradoja contemporánea, las mismas herramientas que prometían acercarnos terminan levantando nuevas barreras entre nosotros.

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