En una entrevista con La Tribuna, Bruno Vacotti de la Cámara Paraguaya de Minería de Activos Digitales expuso los desafíos y oportunidades para transformar el excedente energético paraguayo en referencia regional de minería digital, redefiniendo reservas nacionales y generando valor propio.
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¿Qué es la criptominería digital?
Bruno Vacotti explicó que Paraguay reúne condiciones únicas para consolidarse como hub regional de minería de criptomonedas. La cereza está en la energía, un recurso abundante, renovable y disponible de inmediato que, al no aprovecharse completamente, se convierte en un activo infrautilizado.
La criptominería digital implica usar equipos diseñados para resolver algoritmos que validan transacciones en redes. Para esto, se demanda electricidad constante, lo que convierte el contexto energético en factor estratégico para instalar y sostener centros mineros de gran escala.
Criptominería en América Latina
En América Latina, los marcos regulatorios y energéticos son variados. Argentina enfrenta tarifas elevadas y subsidios decrecientes, lo que limita la rentabilidad de operaciones a gran escala. Bolivia explora proyectos ligados al aprovechamiento de gas residual.

Brasil desarrolla iniciativas con energías renovables y pilotajes de minería en zonas específicas. Frente a ello, Paraguay emerge como alternativa confiable, electricidad hidroeléctrica barata, excedente significativo y apertura a inversión en tecnologías digitales. Esa combinación le permite diferenciarse y adoptar una posición competitiva frente a sus vecinos.
¿Cómo funciona la criptominería en Paraguay hoy?
Paraguay aprovecha principalmente dos centrales binacionales, Itaipú y Yacyretá.
En 2024, Itaipú produjo 67.088 GWh y suministró 20.383 GWh a Paraguay, es decir, aproximadamente el 30 % de su cuota anual, mientras el resto fue cedido a Brasil a precios bajos.

El país utilizó solo alrededor del 60 % de su parte nacional contratada, dejando un excedente de casi el 40 %, equivalente a más de 20.000 GWh anuales y una potencia inmediata disponible de tres gigavatios.

Ese exceso es el recurso que hoy alimenta operaciones de empresas como Bitfarms, Hive, Penguin y Muiden, que ya importaron más de USD 300 millones en equipos para operar en Paraguay bajo contratos oficiales con ANDE.
¿Cuáles son los desafíos de la minería digital en Paraguay?
Vacotti identifica la ausencia de una ley específica como el principal obstáculo. El marco legal actual es fragmentado, obliga a adaptaciones normativas constantes y mantiene incertidumbre jurídica.
La industria no está reconocida formalmente, aunque cumple requisitos como categoría especial de consumo en ANDE y licencias ambientales, enfrenta condiciones condicionadas que muchas veces ignoran criterios técnicos.
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La estructura tarifaria actual no considera la escala de consumo de las operaciones mineras, lo que encarece el costo sobre empresas calificadas de forma genérica.

Además, los conflictos sociales, como el generado por una criptogranja en Villarrica que provocó ruido constante, revelan que sin planificación adecuada, la minería puede impactar negativamente a comunidades locales.
Propuestas estratégicas para consolidar el sector
Vacotti propone un modelo consolidado en cinco ejes que llevarían a Paraguay a formalizar y escalar la criptominería digital.
- Reconocer legalmente la minería digital como actividad industrial legítima.
- Establecer tarifas eléctricas diferenciadas de acuerdo a escala, con contratos auditables con ANDE.
- Implementar licencias energéticas basadas en trazabilidad real del consumo y monitoreo continuo.
- Ofrecer incentivos fiscales habilitados en zonas industriales tecnológicas o de reconversión.
- Impulsar autorregulación del sector mediante estándares comunes, cumplimiento voluntario y auditorías públicas.
Vacotti también aboga por institucionalizar un espacio permanente de diálogo entre ANDE, el Ministerio de Industria y Comercio, SEPRELAD y DNIT para asegurar continuidad más allá de cambios gubernamentales.
Él considera que la ANDE debe transformarse de proveedor a socio estratégico del sector, operando bajo políticas tarifarias claras, expansión alineada con demanda y contratos previsibles.

Propone destinar una parte del excedente energético a un mecanismo público o mixto de minería digital, y dirigir parte de los BTC (BITCOIN) generados a una reserva estatal autónoma.
Esta entidad operaría bajo reglas claras, auditorías abiertas y rendición de cuentas. El objetivo es diversificar reservas gubernamentales, protegerse contra la devaluación del dólar, y acumular un activo globalmente líquido y deflacionario.
La criptominería y sus posibles beneficios para el país
Transformar más de 20 000 GWh de energía renovable infrautilizada en minería Bitcoin implica generar valor directo desde recursos disponibles. Paraguay podría atraer inversiones en infraestructura digital, centros de datos, hardware ASIC, almacenamiento blockchain, inteligencia artificial e investigación tecnológica.
Esa dinámica promovería empleo técnico, formación local, y retención de talento. La formalización del sector garantizaría ingresos fiscales, respeto a normas ambientales y cohesión comunitaria.
Una reserva pública de Bitcoin respaldada por energía limpia posicionaría al país como líder de soberanía digital y monetaria con una estrategia sostenible de desarrollo.
Soberanía energética como clave del desarrollo
Desde el sector de minería de activos digitales, se sostiene que el riesgo no está en explorar este modelo, sino en no hacerlo.
Paraguay arrastra una economía frágil, muy sensible a los vaivenes internacionales, y sostenida en su mayor parte por exportaciones de bajo valor agregado.
En los últimos cinco años, el dólar perdió un 40% de su valor. En ese mismo período, Bitcoin multiplicó por seis su cotización. Esta diferencia pone en evidencia la necesidad de diversificar los activos que respaldan la economía nacional.

El planteamiento de fondo es que la energía se quede en casa y se convierta en valor. La minería digital puede ser la puerta de entrada para que Paraguay transforme su matriz productiva, genere nuevas oportunidades laborales y retenga el talento joven.
Si se aprovecha este momento, Paraguay podría dejar de exportar energía a bajo precio para comenzar a exportar innovación, empleo e independencia digital. La clave reside en transformar megavatios en riqueza nacional sostenible y soberana.
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