Firma: Laura Viveros
El grito de “¡Didididiê!” no fue solo un coro multitudinario; fue un viaje al pasado en el Puerto de Asunción. El “Carnaval 2026” se convirtió en un epicentro de nostalgia y ritmo, demostrando que el vínculo de Paraguay con la música brasileña trasciende las décadas y se mantiene como un fenómeno sociológico vigente.
La jornada arrancó con una temperatura elevada, pero la energía del público no decayó en ningún momento. El grupo Axé Bahía fue el encargado de abrir el fuego nostálgico, transportando a los presentes a finales de los 90 y principios de los 2000. Con una precisión milimétrica en sus coreografías, el conjunto hizo delirar a la multitud, que replicó cada paso de temas emblemáticos como “Mãozinha” y “Olha a Onda”. Fue una demostración de vitalidad que puso a prueba la memoria física de una generación que creció con sus ritmos efervescentes.
Entre los shows principales, el ambiente se mantuvo vibrante gracias a la participación de DJs de música retro, quienes pincharon hits de los 90 y 2000, logrando que el Puerto se convirtiera en una pista de baile masiva a cielo abierto recordando las tradicionales fiestas de clubes asuncenos. A medida que avanzaba la noche, el clima caluroso del día fue cediendo ante una brisa renovadora proveniente del río Paraguay, creando el marco ideal para el plato fuerte de la velada.
Pasada la medianoche, las pantallas de altísima definición se encendieron para proyectar un video cronológico que repasó la trayectoria de Raça Negra y su inmenso impacto cultural. Este preámbulo dio paso a la entrada de Luiz Carlos, quien apareció sobre el escenario luciendo un impecable traje negro y su característico medallón dorado. Escoltado por seis bailarinas que lo acompañaron en diferentes momentos del show, el líder de la banda de pagode más querida de la región tomó el mando con la solvencia de un artista que conoce a fondo a su audiencia.
El setlist fue una montaña rusa emocional. El espectáculo inició con un popurrí que incluyó éxitos como “Sozinho”, “Estou Mal” y “Volta”, instalando de inmediato esa atmósfera de pagode romántico que invita tanto al baile como al sentimiento. Luiz Carlos manejó los tiempos con maestría, permitiendo que el público fuera el gran protagonista en los coros. Los momentos de mayor euforia se vivieron con los clásicos que en Paraguay son auténticos himnos. “Cigana”, “Eu te amo” y “Tarde demais” generaron un estallido de voces.
El gran cierre no pudo ser más simbólico. Al sonar los primeros acordes de “Cheia de Manias”, la canción emblema de la agrupación, el Puerto de Asunción se iluminó no solo con las luces del escenario, sino con un despliegue de fuegos artificiales que coronaron una noche nostálgica y festiva. El evento, que forma parte de la gira internacional “Me Leva Junto com Você”, fue una producción de RPM Producciones y Top Shows. Asunción demostró, una vez más, que el pagode y el axé son el soundtrack inalterable de una generación que se niega a dejar de bailar.


