Poco antes de que termine el 2025, la editorial Arandurã publicó una nueva edición de “Perurimá rapykuere. Los increíbles casos de Perurimá”, del poeta y escritor Miguelángel Meza, esta vez en una versión bilingüe y actualizada.
El lanzamiento del libro se realizó el lunes 29 de diciembre en la Biblioteca Nacional. Las palabras de presentación estuvieron a cargo del poeta y periodista Mario Rubén Álvarez.
Perurimá es uno de los personajes más populares de la literatura paraguaya. Desde la época de la colonia, Perurimá, modelo del embustero por excelencia, ha habitado el imaginario popular, reinventándose una y otra vez por medio de los relatos orales de la gente.
Meza, participando de esta tradición picaresca, ha compilado divertidas y ocurrentes historias, en las cuales Perurimá no vacila ni un segundo en engañar y sabotear de las formas más inconcebibles siempre que se le presente la ocasión o la necesidad obligue. Así, entre las víctimas de sus argucias, se cuentan familiares, reyes, peones, soldados, sacerdotes, mujeres, campesinos e incluso el Diablo, la Muerte y san Pedro.
Miguelángel Meza es uno de los principales poetas paraguayos, a pesar de su perfil bajo. Nació en Caacupé en 1955 e integró el Taller de Poesía “Manuel Ortiz Guerrero”, por lo tanto, es integrante de la llamada “generación del 80”. Fue cofundador de la Sociedad de Escritores del Paraguay y pertenece a varias agrupaciones culturales.
Entre sus numerosas obras se cuentan poesía, narrativa y teatro, destacamos las siguientes: “Ita ha’eñoso” (1985), “Perurimá rapykuere” (1985), “Purahéi” (2001), “Chipi Gonzales g̃uahẽrã” (2006, traducción de “El fin de Chipí González” de José María Riravola Matto), “Maleõ” (2007, traducción de “El bandolero” de Gabriel Casaccia), “Perurimá pypore” (2010) y “Arami mburukuja guýre” (2012).
Tadeo Zarratea considera a Miguelángel Meza como “la revelación poética de los años 80. Ha alcanzado un alto nivel poético en lengua guaraní, tal vez el más alto en todos los tiempos”.
Zarratea dice en su blog Mbatovi que “sus poemas son de inconfundible acento indígena. Su lenguaje trasunta todo el mundo mítico-poético de los guaraní más genuinos. Ha venido a renovar no solo las formas, los moldes y esquemas de la poesía paraguaya en guaraní sino los mismos temas. Creo que con él se enlazan dos mundos poéticos: el paraguayo y el tribal. Y esto es más que interesante, necesario; es un imperativo para nuestro tiempo y para nuestra literatura. Representa la retoma de los símbolos poéticos propios del guaraní. Constituye, por así decir, una descolonización poética, por cuanto que la poesía paraguaya en guaraní nació dentro de los moldes coloniales y en su mayor parte está dado dentro de dicho esquema”.
El estudioso de la lengua guaraní considera que en la obra de Miguelángel Meza, la metáfora y la poesía se hallan indisolublemente unidas. “El que pretenda estudiarlo con los elementos de la lógica formal no hallará nada en sus poemas, porque allí todo es poesía. Todo está en el plano connotativo. Es todo un sistema de símbolos, de metáforas, de imágenes. La reiteración, los cambios de tonos, la cadencia y la síncopa son los únicos elementos que podemos calificar de “lingüísticos” en su poesía. Son los únicos recursos que permanecen en el plano lógico; después ya todo excede, escapa y, fuera de esto, cada palabra ya tendrá un significado distinto”.


