Arte y Cultura

Mural ganador sobre los cien años de la guarania en Punta Karapã

En Punta Karapã, a las 19:00, se inaugura hoy el mural conmemorativo a los cien años de la guarania, que fue ganador del Premio de Artes Visuales de la Embajada de Alemania.

| Por La Tribuna
El mural de Antonella Aranda Ávila que obtuvo el Premio de Artes Visuales de la Embajada de Alemania se inaugura hoy en Punta Karapã.

Antonella nos comenta que a partir de la investigación sobre Punta Karapã y la casa donde vivió el compositor, realizó el mural.

“Busqué reproducir la misma fachada de la casa e incorporamos un farol real, como el que hay en la vivienda. El mural muestra a dos personas tocando la guitarra. Ellos representan a Flores y a un joven, como si el maestro estuviera pasando el legado de la música a las nuevas generaciones, el legado de la guarania, que es eternamente nuestra”, señaló la autora, arquitecta de profesión, pero que ha encontrado en el arte una vía de expresión más directa.

La artista utilizó pintura acrílica para exteriores en la realización de la obra.

“El diseño original rectangular tuvimos que adaptarlo a la pared escogida para el mural, que es la vivienda que perteneció al General Stephan Vysokolan, alguien que eligió a Paraguay como lugar para vivir. Y este mural es un regalo de la Embajada alemana, es como si la  historia se repitiera en el mismo lugar, europeos que expresan su cariño al Paraguay. Así, la bandera paraguaya y la alemana están insertadas en el mural, en comunidad”, señala Antonella.

Para la autora, la experiencia de pintar el mural en la Chacarita fue altamente positiva. “Estando ahí en la comunidad, yo me sentí parte de ellos, acogida por todos ellos. Es una experiencia que nunca había vivido. Conocer de esa manera la Chacarita, me sumó mucho como persona”.

Antonella comenta haber sentido la solidaridad característica del pueblo paraguayo de manera potencializada en el lugar. Estuvo trabajando una semana en Punta Karapã, y la gente colaboraba con ella en la realización del mural. “Adapté la obra con edificaciones que realmente existen allí y que la gente me fue mostrando, recorriendo por la zona”, según nos comenta.

Pero más que nada resalta cómo la gente la recibió con mucho calor, integrándose ella a la cotidianeidad del barrio. “Un día salí apurada de casa y no llevé los calzados adecuados para pintar. Al ver que los estaba ensuciando de pintura, alguien se ofreció para lavarlos y ponerlos a secar, el almacenero de la zona me prestó unas zapatillas, que me quedaban grandes. Como no podía ir a la estación de servicio cercana para comprar mi almuerzo, ellos mismos me trajeron comida. Luego, al percatarse de que estaba embarazada, me cuidaron mucho. Me llevaban agua, sombrero para protegerme del calor y almorzaba con ellos. Me mimaron mucho. Fue una experiencia altamente gratificante”, nos cuenta emocionada Antonella.

La obra representa a Flores pasando el legado de la guarania a las generaciones jóvenes.

También te puede interesar

Últimas noticias