Arte y Cultura

Único tú, Rigoberto Arévalo

Rigoberto Arévalo nos ha dejado, pero su recuerdo quedará siempre en las peñas y sus grabaciones seguirán sonando siempre.

| Por Sergio Ferreira
Rigoberto Arévalo cuando fue homenajeado en el Foro Iberoamericano de las Artes, en 2024, con la presencia del músico español Luis Cobos.

Los Bemoles se hicieron un nombre en la noche asuncena desde muy pronto. La primera voz era de Osvaldo, mientras que Rigoberto era el requintista y segunda voz, y Miguel acompañaba en la segunda guitarra y tercera voz. Un clásico trío, al estilo de Los Panchos, pero que aquí sumaban al repertorio de canciones románticas, polcas y guaranias. Al integrar Los Bemoles, Rigoberto introducía el requinto al repertorio de la música paraguaya, senda que seguirían pocos años después grandes músicos como Nino Palacios, en el Trío Paraná, y Julio Jara, que integró Los Pampas y Los Indios antes de unirse a Luis Alberto del Paraná, ya en los años sesenta.

En el espectáculo “Bar El Requinto”, realizado a mediados de los 2000, idea de Marlene Sosa Lugo, fue homenajeado por esta labor pionera.

Los Bemoles eran muy jóvenes y hacían un repertorio variado, hasta llegaron a tocar twist a principios de los sesenta. Grabaron en Brasil y en los sellos locales Marpar y Guarania. En 1968 participaron en la grabación de la Misa Folklórica Guaraní, de autoría de José Franco Alderete (padre de la comediante Clara Franco), junto con el Coro Polifónico del Ateneo Paraguayo. También grabaron canciones escritas por Javier Cataldo, el mismo autor de los temas beat de Los Rebeldes.

Los Bemoles eran protagonistas de las serenatas y las noches de bohemia de la Asunción de esos años. En una entrevista grabada en video por Javier Delgado, coleccionista de la obra de Luis Alberto del Paraná, Rigoberto recuerda un encuentro con Paraná y el cantante boliviano Raul Shaw Moreno (exintegrante de Los Panchos) en el restaurante Carioca. Moreno estaba como invitado y Paraná llegó luego. Luego de saludarse efusivamente, en un momento, Paraná le propuso cantar juntos “Malagueña”, ya que ambos se caracterizaban en el falsete en esta famosa canción mexicana, y Los Bemoles les acompañaron en esa interpretación que no está registrada, pero que queda como un encuentro de leyenda.

La que sí quedó registrada es la grabación que Mijares hizo con Rigoberto, ya con el Trío de Siempre, en el Festival de la OTI de 1995, que se celebró en el Anfiteatro “José Asunción Flores”, de San Bernardino.

A principios de los ochenta, Arévalo se separa de los hermanos González, pero el nombre del trío quedó en disputa. Rigoberto se unió a Neni Ruiz Díaz y a Tito Martínez y formó un nuevo Bemoles, pero Osvaldo y Miguel reclamaron el nombre a través de un litigio judicial y ganaron el juicio. Entonces comenzó el Trío de Siempre, en 1984, agrupación que Arévalo integró hasta sus últimos días, con Neni Ruiz Díaz y varios cantantes; primero Martínez, luego Lalo Villalba, que estuvo treinta años como primera voz, hasta 2015, y a partir de ahí: Roberto Cardozo, Tito nuevamente y otros más.

Son varias las canciones que han caracterizado el repertorio de Arévalo, ya como integrante de Los Bemoles o del Trío de Siempre. Mencionemos algunas: "Única tú" es un tango de Roberto Pérez Prechi y Eugenio Majul, que fue grabado por el cantante Hugo Marcel, acompañado por Osvaldo Fresedo en 1961, pero que luego fue adaptada a guarania por Rigoberto Arévalo, dando una característica propia a la canción.

“Un cielo de ñandutíes” es un tema de Rolando Niella y Óscar Cardozo Ocampo compuesta para un comercial de camisas Martell, pero que cobró vida propia como canción en la interpretación del trío.

“Che Pyhare mombyry”, de Mario Rodríguez y los hermanos Sergio y Augusto González también es muy característico de Rigoberto, así como “Álgido Sentir”, de Donato Ruotti y Chinita de Nicola.

Rigoberto Arévalo falleció el lunes 15, luego de internarse por una pancreatitis. Tenía 83 años.

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