María Liz Rodrigues de Britto presenta desde hoy una exposición de cerámicas titulada “Pire-Cas” en la galería Verónica Torres-Colección de Arte (Quesada 5050). La muestra estará habilitada a las 19:00.
Hablar de María Liz es hablar de la Escolinha de Arte, la institución fundada en Paraguay a fines de los años cincuenta, por un grupo de educadoras inspiradas por el pedagogo brasileño Augusto Rodrigues. Ellas eran Olga Blinder, Lotte Schultz, Kiki Marimón de Giménez y la madre de María Liz: María Adela Solano López. Con ellas comienza en Paraguay el método de la Educación por el Arte, que fue muy importante no solo en la formación artística de muchos niños y jóvenes, sino también de toda una forma de encarar cualquier tipo de actividad, con una mentalidad abierta a partir de una educación inicial artística.
A este grupo se unía el artista brasileño Livio Abramo, que volvía cada tanto al país, hasta afincarse definitivamente en 1963.
Varios pedagogos se unieron con los años a la experiencia original, no solo en la Escolinha sino en otras instituciones. La Educación por el Arte tuvo otras vertientes. Olga Blinder, al ser obligada a dejar el Centro de Estudios Brasileros, fundó el Taller de Expresión Infantil (TEI). También la experiencia fue llevada a otras instituciones educativas, como el Cristo Rey y el Colegio Experimental Paraguay Brasil, pero no de una manera tan profunda como en la Escolinha o el TEI.
Luego de la caída de la dictadura, en 1991, tras asumir Carlos Filizzola como intendente de Asunción, Olga Blinder crea el Instituto Municipal de Arte (IMA), en cuya Escuela de Arte Infantil se sigue la línea de la Educación por el Arte. Dicha escuela estaba dirigida por María Victoria Heisecke (también ex Escolinha) y luego por varios profesionales, entre ellas Carla Da Costa, nieta de Livio Abramo, y formada en la misma tradición educativa. Heisecke creó el colegio TEIJ (la J agregada a la sigla inicial corresponde a Juvenil), que tiene su local en Trinidad. Da Costa llevó la experiencia de la Educación por el Arte a los alumnos de arte de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la Universidad Nacional (FADA/UNA), para que el legado permanezca.
María Liz Rodrigues tomó la posta en la Escolinha. Siguió enseñando en la institución y cuando la misma se separa del Centro de Estudios Brasileros, en 2000, continúa con la escuela de manera independiente hasta el 2009, junto con otras profesionales. La Escolinha completó cincuenta años desde su creación en 1959.
Además de educadora y psicóloga, Rodrigues de Britto tiene una faceta artística. Una muestra de su trabajo se podrá apreciar en la exposición que se habilita hoy. La muestra reúne alrededor de cuarenta piezas únicas, trabajadas con la técnica del modelado en placas finas y medio grosor; sus formas orgánicas se encuentran esgrafiadas de modo experimental. Las obras están elaboradas en pasta preta, shiro y roja, y bruñidas a la piedra y esmaltadas.
Respecto a su obra, María Liz dice: “La cerámica es huella, memoria material del paso del tiempo. Aquello que la naturaleza deja atrás –restos, heridas, texturas– es significado a través del barro cocido. Interpretar lo natural, mirar la belleza de lo importante. Al tacto, cada superficie narra su historia como fósil emocional de paisajes nativos”.María Liz Rodrigues de Britto nació en Asunción en 1958. Realizó cursos de formación para maestros en Educación por el Arte, CIAE (Escolinha de Arte Río de Janeiro, Brasil y Paraguay (1978 a 1980). Participó en talleres de grabado y cerámica dirigidos por Livio Abramo, Carlos Quintella, Carlo Spatuzza, entre otros. Formó parte de varias exposiciones colectivas. En 2023 realizó su primera muestra individual en Verónica Torres-Colección de Arte.


