La cantante colombiana Shakira brindó un concierto en la Nueva Olla como parte de su gira mundial "Las Mujeres Ya No Lloran World Tour", congregando a espectadores de diversas localidades del país en un evento que marcó un hito en la escena musical paraguaya.
Previo al show de Shakira, la artista paraguaya Nathalie "Nath" Aponte —reconocida por su participación en "La Voz Argentina"— tuvo a su cargo la apertura del concierto. Aponte, seleccionada personalmente por Shakira como telonera, interpretó la guarania "Regalo de Amor" de Mauricio Cardozo Ocampo.
Shakira subió al escenario a las 21:45 ante la expectativa de miles de fanáticos. La artista inició su show con la canción “Girl Like Me” y agradeció al público por su espera y dedicó palabras de afecto hacia sus seguidores paraguayos. El espectáculo se caracterizó por múltiples cambios de vestuario que acompañaron las diferentes etapas del repertorio. Su icónica melena rubia, el maquillaje y la escenografía completaron una puesta en escena que "produjo piel de gallina".
Entre los momentos destacados, la interpretación de "Intuición" generó un mar de pelucas violetas que se movían al compás de la música. "Waka Waka" transportó a los asistentes al ambiente del Mundial de Sudáfrica 2010, mientras que los temas "TQG", en colaboración Karol G, y "Chantaje", con Maluma, resonaron con fuerza en el estadio. La balada "Acróstico" constituyó otro instante significativo, con su letra y melodía, generando emoción entre el público.
La manada paraguaya de Shakira
Se registró una notable afluencia de niños y niñas que participaban de su primer concierto, siendo aún más especial por tratarse de un show de Shakira. El evento congregó a asistentes que viajaron desde distintas partes del país, incluyendo Hernandarias, Villa Hayes, Itauguá, Caacupé, Santa Rosa del Aguaray, Ciudad del Este, Pilar y Encarnación, reuniendo así a espectadores de todo el territorio nacional para el concierto de la artista colombiana más esperada luego de más de una década.
Cada asistente portó una pulsera reflectante que sincronizaba sus movimientos con la música, creando efectos visuales en las tribunas mediante oleadas de luz.
Desde su inicio hasta el final, el show mantuvo al público en constante movimiento. Muchos seguidores viajaron y acamparon desde tempranas horas del día para asegurar su lugar en el concierto. Cada canción, tan icónica como la anterior, provocó que los asistentes gritaran y bailaran al unísono, creando una atmósfera electrizante se extendió por toda la Nueva Olla.


