Barrunto: una verdad que se dice bajito

En el Espacio Cultural Staudt (Iturbe 333) se presenta desde mañana viernes 14 la obra “Barrunto”, una puesta que incomoda, interpela y, sobre todo, hace hablar de lo que muchos prefieren callar.

| Por La Tribuna

La historia gira en torno a Selene, una joven camarera que denuncia a un profesor de filosofía por abuso sexual. Pero Barrunto no se queda en la denuncia: la desmenuza, la mira desde todos los ángulos, y pone sobre la mesa cómo el poder y la manipulación pueden alterar la percepción de lo real.

El origen de una obra incómoda y necesaria

“Fui a ver una obra cordobesa sin saber mucho, solo porque me sonaba interesante”, cuenta Noelia Ibarrola, protagonista y productora de Barrunto. Era 2023 y la obra se llamaba “No me animé o Teatro de la fruncida”, también de Arietto. “Me fascinó su forma de contar, esa mezcla de absurdo y comedia que te hace pensar sin darte cuenta. Después leí su libro “Cuerpas Escénicas” y ahí encontré “Barrunto”. Desde que la leí, quedé atrapada”.

En enero de este año, Noelia sintió que tenía que hacerla. “Fue una certeza, no una idea. Llamé a Mario en junio, le pedí autorización, y él me dijo que sí sin dudar. Nos dio libertad total, solo pidió venir a verla, aunque por motivos de salud no podrá estar presente. Lo lamentamos mucho”.

A partir de ahí, todo empezó a moverse. “Convocamos a Jorge Báez, que respondió con un sí instantáneo, y después a Natalia Nebbia, que al principio no podía por tiempos, pero insistimos… y lo logramos. Era un pendiente de años actuar juntas”.

Un espacio íntimo para la verdad que se esconde

“Barrunto” no se presenta en una gran sala, sino en un sótano. Ese detalle tiene sentido: el abuso, el miedo, el silencio... todo eso se vive en la oscuridad. “El espacio fue pensado así a propósito”, explica Noelia. “Queríamos algo íntimo, casi claustrofóbico. Que el público esté cerca, incómodo si hace falta. Que sienta esa verdad que se esconde, ese silencio que todos conocemos, pero preferimos no mirar”.

La dirección de arte de Adriana Ovelar y la mirada de Jorge Báez le dieron forma a esa atmósfera. “Jorge trabaja desde la sutileza. No se regodea en el drama. Busca la naturalidad, lo simbólico. Cada luz, cada sonido, tiene sentido. Es un director que no te deja actuar ‘de’ algo: te hace vivirlo”.

Noelia no solo protagoniza la obra, también la produce. Y eso implica estar en todo. “Producir mientras actuás es una locura hermosa. Tenés que mirar los detalles técnicos, las redes, las reservas, pero sin perder la concentración en lo más importante: estar presente en escena”.

Por suerte, no lo hizo sola. “Camila Bergonzi y Rodrigo Bolla fueron clave desde el principio. Son exalumnos míos del TIA, talentosos, proactivos, y se convirtieron en familia”.

Reflexión sobre el teatro independiente

Para ella, el teatro hoy atraviesa un momento especial: “Hay más diversidad, más independencia. Los actores ya no esperan a los fondos públicos, se mueven, crean, gestionan. Pero necesitamos más espacios alternativos, más lugares íntimos. El público local todavía no tiene el hábito de elegir teatro los fines de semana. Y llenar una sala grande es muy difícil. Por eso me encantan los espacios pequeños: te acercan a la verdad”.

“Mi mayor desafío fue interpretar varios personajes a la vez sin caer en arquetipos. Cambiar de rol en un segundo, pero desde el relato, no desde el disfraz”.

“Barrunto”, dice, es una obra visceral. “Incómoda, pero de la mejor manera. Enciende una luz donde suele haber silencio. Y eso es lo que más me gusta: que la gente salga pensando, con más preguntas que respuestas”.

Las funciones se realizarán los viernes y sábados a las 21:00 y los domingos, a las 20:00. Entradas anticipadas cuestan G. 100.000; en puerta, G. 120.000. Reservas al (0971) 159-555.

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