El Premio Cervantes otorgado al mexicano Gonzalo Celorio ha reconocido a un escritor con desconfianza en la realidad y, sin embargo, convencido de que toda literatura tiene como semilla una vivencia.
Desconfianza en la realidad y la semilla de la vivencia
CIUDAD DE MÉXICO (EFE). Un día escribió de las lindas cubanas de su familia, otro de cuando durmió en la cama del cuentista Julio Cortázar y otro de su hermano, abusado por un cura.
“Nací el día del verbo encarnado (25 de marzo) en el que la palabra se realiza, a eso me he dedicado toda la vida, sin un matiz religioso, pero con toda la mística que supone la escritura”, confesó recientemente en un encuentro con estudiantes en México.
La distinción pone a Celorio en las próximas horas como protagonista en varios de los principales diarios del mundo en español. Debe ser algo extraño para un autor acostumbrado a escabullirse del centro de atención, como mostró en su saga familiar o en “Mentideros de la memoria”, con veinte confesiones literarias.
“Escribo sin ser yo el protagonista” ha dicho el también director de la Academia Mexicana de la Lengua.
La anécdota de la siesta de Umberto Eco
El semiótico y filósofo italiano Umberto Eco necesitaba dormir una siesta, pero tenía un compromiso en la Ciudad de México. Entró, entonces, a la camioneta de Celorio, sacó una moneda de plata, la cerró en su puño y le pidió al escritor silencio para dormir profundamente por un minuto.
No llegó a tanto, a los 40 segundos la moneda cayó al suelo y el filósofo despertó, se arregló el cinturón y renovado preguntó: ¿adónde vamos?
De ese tipo, a veces minimalistas, pero siempre humanas son las historias de “Mentideros de la memoria”, una obra de no ficción en la que el narrador recreó vivencias con algunos grandes de la literatura, como Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges, Juan Rulfo y Carlos Fuentes, entre ellos.
Ceremonia de erudición y la devoción por la poesía
Conversar con el Premio Cervantes es asistir a una ceremonia de erudición, pero sobre todo de explosión. El hombre habla de literatura como quien canta un aria, ya que en medio de la plática es común que inserte algún verso de los muchos que memoriza.
“De joven me entusiasmó la poesía; ahora soy más lector de narrativa, pero me he metido a fondo con un número de poetas a quienes conozco suficientemente bien, les he dedicado muchas horas de lectura, estudio, análisis hasta que esos poemas acaban por ser míos”, confesó hace un tiempo en entrevista con EFE.
Lo que viene a partir de mañana.
El renacimiento del prosista y el futuro de su escritura
Hace unas semanas el Cervantes del 2025 publicó “Ese montón de espejos rotos”, un libro de memorias en el que el prosista se desnuda y cuenta sus andanzas literarias y personales. Al escritor le parece redundante llamarlo autoficción por una sencilla razón: todo texto tiene de biografía.
Este lunes Gonzalo Celorio se ha convertido en el séptimo mexicano ganador del Cervantes, lo cual puede interpretarse como el cierre de un círculo virtuoso alrededor del verbo encarnado, su marca de nacimiento.
Nada más ajeno a la realidad. Recuperado de un cáncer, el hombre ha renacido, ha vuelto a elevar su voz y es de nuevo aquel que ha vivido como un feligrés de la literatura; desde lo práctico, al escribirla, y desde lo teórico, al enseñarla en las aulas.
No es necesario preguntarle qué viene a partir de mañana. La respuesta del narrador del verbo encarnado es predecible: “escribir, escribir y escribir”.
De momento está terminando un libro en homenaje a su amigo novelista Hernán Lara Zavala, muerto el pasado mes de marzo.
Reconocimiento a la identidad mexicana y la vasta riqueza de la lengua
Muy honrado con el premio. Al enterarse de la noticia del premio, Celorio dijo sentir que “lo recibe muy honrado y muy emocionado. Honra mi vocación literaria, mi amor por la lengua española y mi devoción cervantina”, señaló en conversación telefónica con EFE.
“Es un reconocimiento a esta prodigiosa lengua que hablan más de quinientos millones de personas, de una vastísima riqueza”, agregó.
El escritor, quien fue profesor de Literatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) durante casi medio siglo, subrayó que su obra trata sobre “la identidad mexicana” con todas “sus influencias”, especialmente “la española”.
Entre sus obras más recientes se encuentran las novelas “Amor propio”, “El viaje sedentario”, “Y retiemble en sus centros la tierra” y “‘El metal y la escoria”, así como los ensayos “Los subrayados son míos” y “Cánones subversivos”.









