“Chainsaw Man - El arco de Reze”, uno de los animés más exitosos en todo el mundo, puede verse actualmente en las salas de cine locales. Una película de una gran factura de producción, con una animación cautivante tanto por sus trazos, así como por sus colores y sus momentos de acción.
La historia de Chainsaw Man se desarrolla en un mundo donde los demonios surgen de los miedos humanos. Denji es un muchacho que debía saldar una deuda con la Yakuza, que terminó eliminándolo. Sin embargo, su amigo y mascota se ha fusionado con él y Denji se convirtió en un híbrido entre humano y demonio: el Chainsaw Man, hombre motosierra, que se une a los Devil Hunters, los cazadores de demonios.
Esa es la presentación del personaje y que se desarrolla en una serie, basada en el manga original, y que puede encontrarse completa en YouTube.
La película —que acaba de estrenarse en todo el mundo— continúa la serie, pero no es necesario verla para poder entender este largometraje. En “El arco de Reze”, el joven Denji está descubriendo el amor y no sabe por quién optar: por Makita, que sería algo así como su jefa en la división de Devil Hunters, o por la joven Reze, a quien acaba de conocer.
A primera lectura adulta, uno piensa que esto es una tontería en dibujos animados estridentes. Pero “Chainsaw Man” trata sobre la adolescencia y sus transformaciones, más allá de una serie de peleas estrambóticas. Denji es como todo joven confundido que no comprende qué está pasando con él, los sentimientos que le brotan y las chicas que le gustan.
Extraña a su mascota, con la que ha desarrollado su mayor vínculo. Pero debe enfrentar los desafíos de una vida adulta, que podrían ser una metáfora de esas encarnizadas luchas en las que se lía, transformándose en un ser con cabeza y brazos de motosierras. Algo delirante, tal vez absurdo, pero que no deja de ser fascinante.


